American curios

David Brooks

Centenario de dos guerras

Mensajeros, espías y centinelas transportaban suministros, municiones y alimentos durante la Primera Guerra Mundial. Los caballos, las mulas, los perros y hasta las palomas eran parte vital de la maquinaria de guerra de los aliados que salvó innumerables vidas. La imagen fue captada en Francia. Foto: Ap/Archivo.

Mensajeros, espías y centinelas transportaban suministros, municiones y alimentos durante la Primera Guerra Mundial. Los caballos, las mulas, los perros y hasta las palomas eran parte vital de la maquinaria de guerra de los aliados que salvó innumerables vidas. La imagen fue captada en Francia. Foto: Ap/Archivo.

En París, mandatarios de varias partes del mundo recordaron el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial, que cobró las vidas de entre 15 y 20 millones de personas –la mitad civiles– y dejó otros 20 millones de heridos en la llamada guerra para poner fin a toda guerra.

El Día de los Veteranos en Estados Unidos se declara en honor a ese armisticio y a los millones de veteranos militares estadunidenses de las guerras sin fin desde entonces (se conmemora este lunes). Hoy día son oficialmente representados por un comandante en jefe que no sólo no es veterano, sino que evadió hacer el servicio militar, como tantos otros niños ricos, durante Vietnam. Con esa autoridad moral se presentó Trump en París.

Ante los homenajes oficiales a los que se sacrificaron por la defensa de la democracia en esa guerra, el hecho es que cuando concluyó, nadie podía explicar de qué se había tratado la guerra, comentó el historiador Howard Zinn.

Las voces disidentes antiguerra en Estados Unidos, con argumentos y lecciones que aún resuenan un siglo después, fueron reprimidas. Más de mil personas fueron encarceladas –entre ellas el líder nacional socialista Eugene Debs– por ese guardián de la democracia, Woodrow Wilson. Bajo sus leyes –algunas en vigor hoy día– se lanzaron redadas contra radicales, que incluían a inmigrantes progresistas. Emma Goldman y Alexander Berkman serían primero encarcelados y después deportados con otros 250 anarquistas.

Entre las primeras voces antiguerra estaba la de Helen Keller, la joven ciega y sorda que se volvió intelectual, recordada por su valentía y voluntad ejemplar, pero casi nadie menciona que también fue una activista socialista. A principios de 1916, en su pronunciamiento contra la guerra, afirmó: los pocos que lucran con el trabajo de las masas quieren organizar a los trabajadores en un ejército que protegerá los intereses de los capitalistas, y llamó a una huelga para frenar la guerra.

Keller agregó: el Congreso no se está preparando para defender al pueblo de Estados Unidos. Está planeando proteger el capital de especuladores e inversionistas estadunidenses en México, América del Sur, China y las islas Filipinas, y afirmó que al mismo tiempo la preparación para la guerra beneficiaría a los de la industria armamentista.

El periodista John Reed, en una serie de artículos en 1917, calificó la Primera Guerra Mundial de aventura imperialista. “¿De quién es esta guerra? No es mía. Sé que a cientos de miles de trabajadores estadunidenses empleados por nuestros grandes ‘patriotas’ financieros no se les paga un salario digno. He visto hombres pobres enviados a la carcel para purgar largas condenas sin juicio… a huelguistas pacíficos, y sus esposas y niños, muertos por las balas, quemados vivos por detectives privados y milicias. Los ricos se han vuelto constantemente más ricos…. y esos trabajadores proporcionalmente más pobres… Estos trabajadores no quieren guerras… Pero los especuladores, los empleadores, la plutocracia, ellos la quieren… y con mentiras y sofisterías avivarán nuestra sangre hasta volvernos salvajes y después lucharemos y moriremos por ellos”. Concluyó: esta no es nuestra guerra.

Debs, sindicalista y líder del Partido Socialista, fue encarcelado por sus discursos. En junio de 1918 afirmó: las guerras a través de la historia han sido llevadas a cabo para la conquista y el saqueo. Añadió que “siempre te han enseñado y capacitado para creer que es tu deber patriótico ir a la guerra y ser sacrificados bajo su comando. Pero en toda la historia del mundo ustedes, el pueblo, nunca han tenido voz al declarar la guerra… ninguna guerra de ninguna nación, en ninguna época, jamás, ha sido declarada por el pueblo”.

Estos disidentes fueron acusados de traición después del ingreso de este país a la guerra mundial, un periodo de tres años de censura sin paralelo, encarcelamiento masivo y terror antimigrante, como lo caracterizó recientemente Adam Hochschild en el New York Review of Books.

Son traidores de los verdaderos traidores de este pueblo, como dijera Debs.

Fuente: La Jornada.

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