Aún se duerme al aire libre en Juchitán

Alrededor de 150 personas se refugian en un albergue provisional en el Instituto Tecnológico del Istmo. Foto: Alfredo Domínguez.

Alrededor de 150 personas se refugian en un albergue provisional en el Instituto Tecnológico del Istmo. Foto: Alfredo Domínguez.

Juchitán.  Alrededor de 150 persona se refugian en el albergue provisional instalado en el Instituto Tecnológico del Istmo. No pueden habitar sus viviendas hasta que sean valoradas por autoridades federales ya que sufrieron severos daños por el temblor del pasado 7 de septiembre.

En este lugar permanecen varias familias, desde los abuelos en sillas de ruedas hasta los recién nacidos, quienes en los últimos días duermen en colchonetas al aire libre o en las pocas casas de campaña instaladas sobre los jardines.

Se niegan regresar a sus casas por temor de que se derrumben, pues dicen que son varias las réplicas que han sentido en las últimas horas, la más fuerte la noche de ayer,  que ocasionó que algunas fachadas frágiles colapsaran.

Juchitán tiene una población de aproximadamente 100 mil habitantes y una flotante de 20 mil. En la calle Belisario Domínguez la mayoría de los hogares y comercios tienen fisuras, otras lucen totalmente devastadas. Incluso la gente duerme en las calles. No se retiran del lugar para proteger sus pocas pertenencias de robos y saqueos. Además se quejan de que la ayuda llega a cuentagotas.

Sobre la quinta sección de Cristóbal Colón habita don Marcos Valdivia Martínez. Su nuera y nieto no sobrevivieron. El día del sismo murieron aplastados por una barda, su hijo se fracturó la cintura.

“Mi nieto se iba a recibir de ingeniero el próximo año, pero el temblor le cortó sus aspiraciones”, relata con voz entrecortada mientras se humedecen sus ojos.

Èl, dice, sobrevivió de milagro. Los escombros del techo de su casa cayeron sobre la cama segundos después de abandonar la habitación.

El mismo patrón se repite en la mayoría de casas derrumbadas ya que los damnificados no pudieron rescatar sus cosas. Sus muebles están cubiertos de polvo , las mesas de madera y sillones lucen rotos, los altares están destruidos y hay trastes y ropa regados sobre el piso.

Algunos colonos se aventuran a decir, a puro cálculo, que hay entre cuatro y cinco mil casas  dañadas de las 11 mil 100 que hay en la localidad.

Metros adelante, elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) apoyados por binomios caninos buscan sobrevivientes o desaparecidos entre los escombros.

Además remueven el cascajo con equipo pesado de la escuela primaria federal de Juchitán.

También muros de la iglesia del municipio del santo patrono San Vicente Ferrer se derrumbaron.

Otros comenzaron a repartir las despensa a los habitantes de Juchitán.

Algunos habitantes denunciaron que las tiendas del lugar aumentaron precios de primera necesidad en más del 100 por ciento.

Por su parte el secretario de Turismo, Enrique de la Madrid, entregó víveres en San Francisco Ixhutan.

Además realiza diversas acciones de apoyo en la zona de Cerro Grande en San Francisco Ixhuatán, Oaxaca, en donde hasta el momento se contabilizan miles de damnificados, muchos  por la pérdida total de sus viviendas.

Varios de ellos permanecían afuera de sus hogares y muchos más ya fueron canalizados a albergues en donde ya reciben alimentos y servicio médico.

El funcionario comentó que iniciaron los censos de viviendas con pérdida total, así como con daños y los niveles de afectación, para así determinar la asignación de recursos a través de programas de apoyo para la reconstrucción de casas.

Agregó que no hay daño en la infraestructura turística.

Fuente: La J0rnada.

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