Cada país debe definir sus políticas contra la descarbonización: expertos

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México. París.

Las 16 naciones que generan las tres cuartas partes de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que ocasionan el cambio climático pueden evitar que la temperatura se eleve en más de 2 grados centígrados en los próximos años con un cambio de paradigma energético: generación de electricidad baja en carbono, sustitución de combustibles y eficiencia energética.

Estos son los tres pilares que determinó el Proyecto vías de descarbonización profunda (DDPP, por sus siglas en inglés), resultado de una colaboración global de investigación para entender lo que esos países deben impulsar para lograr la transición hacia una economía baja en carbono y que además lleve a la meta global de que la temperatura no aumente más de 2 grados centígrados.

Expertos de estos países definieron lo que cada uno puede hacer para lograr ese objetivo y no rebasar emisiones de 1.7 toneladas de bióxido de carbono per cápita, principal gas que ocasiona el cambio climático.

Cada uno tiene fuentes de emisión de gases distintas, por lo que las medidas son diferentes. Mientras en Brasil la deforestación es un gran problema, en China la urbanización y la industrialización elevan las emisiones.

En la presentación del informe, que será entregado al Grupo de los Siete, en foros de Naciones Unidas y en la 21 Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático que se celebrará en diciembre en esta ciudad, expertos y los coordinadores del proyecto expusieron el documento con la anotación de que las metas de reducción de emisiones GEI depende de políticas gubernamentales.

En resumen, se trata de un cambio de paradigma, una radical transformación en la forma en que se produce la energía, por lo que cada país debe definir las políticas que se requieren para llegar a la descarbonización, explicó Michel Colomber, director científico del Instituto para el Desarrollo Sustentable y Relaciones Internacionales (IDDRI, por sus siglas en inglés).

En este reporte se considera que para llegar a un aumento máximo de temperatura de 2 grados centígrados, como ha sido hasta ahora el acuerdo internacional, cada país debe plantear lo que puede hacer de manera colaborativa y definir el paquete de soluciones, de acuerdo con sus capacidades, tecnologías y lo que es importante para cada uno. La gran pregunta no es cuánto van a aportar, sino cómo van a llegar a emisiones bajas, a 1.7 toneladas de bióxido de carbono por persona para el año 2050, ya no es cuánto sino cómo hacer la transformación. Se debe ser coherente con las propias prioridades, y se tiene que ver que sean factibles, sostuvo en entrevista Teresa Ribera, directora de IDDRI.

Pensábamos que la prosperidad venía acompañada de la exportación de gas y petróleo, quizá hay una vulnerabilidad que no hemos identificado y ahora vemos la caída de los precios del mercado. Pensábamos que gas y petróleo eran activos por siempre, resulta que no, porque el tipo de daños colaterales que generan son muy grandes, señaló.

La energía no puede ser una fuente de daños y ocasionar más afectaciones de las que éramos capaces de percibir. Hay que prepararse para el cambio antes de que todo estalle, agregó.

Información La Jornada.

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