Canciller de Francia pide a Trump “no interferir” en asuntos internos

Protesta de los chalecos amarillos, ayer, en una carretera cerca de Marsella.

Protesta de los chalecos amarillos, ayer, en una carretera cerca de Marsella.

París. El ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian, expresó este domingo su preocupación por la democracia y las instituciones, después de tres semanas de protestas de los chalecos amarillos y pidió este domingo al presidente estadunidense, Donald Trump, no interferir en la política interna, tras una serie de tuits sobre las protestas en Francia.

Estoy preocupado tras haber escuchado algunas declaraciones… sé cuán frágil es la democracia, dijo en una entrevista con las cadenas RTL, LCI y Le Figaro.

Le Drian está preocupado por la democracia debido a los llamados a la insurección.

“Lean todas las declaraciones, incluso de algunos actores mayores… Escucho decir ‘la insurrección está aquí, la insurrección está en marcha”. A mi parecer eso no es la República”, señaló Le Drian.

Hago un llamado a la recomposición por medio del diálogo, porque esa es nuestra manera de ser, declaró el canciller.

Le digo a Donald Trump y el presidente de la República (Emmanuel Macron) le dice también: nosotros no tomamos partido en los debates estadunidenses, déjenos vivir nuestra vida como nación, advirtió:

El jefe de la diplomacia francesa negó también que los inconformes en las calles clamen en favor de Trump, en respuesta al tuit del magnate: Manifestaciones y disturbios en toda Francia. Los manifestantes “gritan ‘Queremos a Trump’. Amo a Francia”, tuiteó el jefe de la Casa Blanca.

Le Drian agregó que se investiga la posible implicación de Rusia en el movimiento de los chalecos amarillos.

Según el diario británico The Times, Rusia –que según el rotativo busca ampliar la revuelta– estaría detrás de la creación de cientos de cuentas en Twitter que difunden fotos y videos de personas heridas a manos de la policía. Supuestos chalecos amarillos, pero las imágenes en realidad no tienen nada que ver con las protestas en Francia.

En París, la alcaldesa de la ciudad, Anne Hidalgo, denunció escenas de caos y daños inconmensurables para la economía y la imagen de la ciudad. Según el ayuntamiento de París, hay más daños materiales que la semana pasada, pese al despliegue de cerca de 8 mil policías (89 mil en todo el país), secundados por vehículos blindados de la gendarmería.

En total, casi 2 mil personas fueron arrestadas este sábado en todo el país, de las cuales mil 700 acabaron en detención preventiva, según un balance definitivo de una jornada en la que 136 mil personas se manifestaron en las calles.

El domingo, aunque menos numerosos, los chalecos amarillos mantuvieron las protestas, sobre todo en la zona oeste del país, con retenes para filtrar el tráfico en algunas carreteras o permitiendo el libre paso en casetas de peaje.

Es una catástrofe para los comercios, para nuestra economía, señaló el ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, después de cuatro sábados consecutivos de protestas que degeneraron en actos violentos. El ministro dijo que la caída de la actividad económica es de al menos 15 por ciento en la gran distribución, y hasta de 40 por ciento en los pequeños comercios.

En cuanto al turismo, las reservaciones para las vacaciones de fin de año retrocedieron por lo menos 10 por ciento, según cifras del grupo nacional de cadenas hoteleras.

El Palacio del Elíseo confirmó este domingo que el presidente Macron dirigirá un mensaje a la nación sobre la crisis este lunes a las 20 horas.

Macron, quien recibirá este lunes a interlocutores sociales y representantes políticos, anunciará medidas concretas e inmediatas para responder a esta crisis, afirmó la ministra de Trabajo, Muriel Pénicaud.

El movimiento de los chalecos amarillos es desestructurado, no tiene líder y representa sobre todo a la población de clase modesta, que considera que la política social y económica de Macron beneficia a los ricos. Lo que comenzó con manifestaciones contra un alza de los impuestos a los combustibles se ha convertido en un movimiento de protesta ante la pérdida de poder adquisitivo y contra el presidente.

Macron ha hecho concesiones. Anuló el alza del gravamen a los combustibles, que formaba parte de un plan para combatir el cambio climático, y congeló los precios del gas y la electricidad durante los próximos meses, pero analistas opinan que tendrá que ir más allá para calmar la ira en las calles.

Información La Jornada.

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