Centenario natal de Solyenitsin; inauguran en la capital rusa un monumento al escritor

Estatua del escritor y disidente ruso Alexander Solyenitsin (Kislovodsk 1918-Moscú 2008), emplazada en la calle de la capital rusa que lleva el nombre del premio Nobel de Literatura 1970. El creador de la escultura es Andréi Kovalchuk.

Estatua del escritor y disidente ruso Alexander Solyenitsin (Kislovodsk 1918-Moscú 2008), emplazada en la calle de la capital rusa que lleva el nombre del premio Nobel de Literatura 1970. El creador de la escultura es Andréi Kovalchuk.

Moscú. El día del centenario del natalicio de Alexsander Solyenitsin, Premio Nobel de Literatura, se inauguró ayer un monumento al escritor en la capital rusa, en la calle que lleva su nombre.

En la ceremonia participaron el presidente de Rusia, Vladimir Putin; la viuda del escritor, Natalia Solzhenitsina; el alcalde de Moscú, Seguéi Sobianin; el representante especial del presidente para la cooperación cultural internacional, Mijaíl Shvidkói.

El autor del proyecto del monumento, el escultor Andréi Kovalchuk, refirió que la estatua, hecha de bronce, parece quebrar el pedestal de granito, lo que es símbolo de que Solyenitsin procuró romper el medio totalitario circundante.

La viuda del narrador agradeció al comité que organizó la celebración del centenario de Solyenitsin en todo el país.

Al mencionar el libro Un día de la vida de Iván Denísovich, sobre los trabajos forzados en un campo del Gulag, la mujer apuntó: ‘‘El día de Iván Denísovich todavía no ha terminado’’, pues el mundo parece seguir loco, porque no cesan los asesinatos, la miseria y el hambre.

‘‘Si vemos que Iván Denísovich necesita ayuda, cada uno de nosotros debe tenderle la mano’’, dijo.

Condena a trabajos forzados por críticas al estalinismo

Alexander Solyenitsin nació el 11 de diciembre en Kislovodsk (el Cáucaso); durante la Segunda Guerra Mundial sirvió en tropas de artillería, en febrero de 1945 fue arrestado por fuertes críticas al estalinismo en sus cartas a un amigo y condenado a ocho años de trabajos forzados, que cumplió en varios campos, experiencia que reflejaría en su obra literaria.

En febrero de 1974 lo acusaron de alta traición y lo privaron de la nacionalidad soviética; el escritor vivió un tiempo en Suiza y después se trasladó a Estados Unidos.

Solyenitsin regresó a Rusia en 1994; antes, en 1990, le habían devuelto la ciudadanía soviética; el escritor murió el 3 de agosto de 2008.

Al intervenir en el acto de inauguración del monumento, Putin dijo que recuerda muy bien sus encuentros con Solyenitsin, su sabiduría y profunda comprensión de la historia.

‘‘Su corazón, alma y pensamientos estaban llenos de dolor y al mismo tiempo de un ilimitado amor por la patria, sentimientos que eran fuerza motriz de toda su obra; él sabía distinguir muy bien entre la Rusia de verdad, la del pueblo, y el sistema totalitario que trajo sufrimientos y duras pruebas para millones de personas’’, explicó.

Destacó que el escritor, al vivir en el exilio ‘‘no permitía a nadie hablar mal ni con desprecio sobre Rusia, se oponía a cualquier manifestación de rusofobia’’, y defendía ‘‘de modo consecuente sus convicciones, reafirmando el valor absoluto de las leyes morales, que son fundamento de la salud de cualquier sociedad’’.

Información La Jornada.

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