Cien marchistas desisten del viaje; 60 serán repatriados; 40 recibirán apoyo humanitario

Las instalaciones donde se alberga a los migrantes ya tienen más comedores, sanitarios para niños y mujeres, y asistencia jurídica.

Las instalaciones donde se alberga a los migrantes centroamericanos. 

Nosotros regresamos (y) nos morimos luego, relataron José Gregorio y Rubén, quienes forman parte de los cerca de 100 migrantes centroamericanos que ayer decidieron dar por terminado su viaje a Estados Unidos y permanecieron en Ciudad de México. El mandatario capitalino, José Ramón Amieva Gálvez, detalló que 60 de los que se quedaron solicitaron su repatriación y las restantes 40 fueron trasladadas a Centros de Integración y Asistencia Social (CAIS), donde recibirán apoyo humanitario.

Ambos migrantes son de Usulután, departamento del oriente de El Salvador. Trabajaban de albañiles y tuvieron que huir de la pandilla tras negarse a guardarle sus armas. Pasaron cuatro noches escondiéndose, perdiéndose, pues los buscaban y si los encontraban nos iban a matar. En esas estaban cuando por los medios de comunicación se enteraron de la caravana y se le unieron en Guatemala.

No hay certeza de cruzar a Estados Unidos, señaló José Gregorio. “Sabe la suerte que va a correr uno, allá va a estar diferente. Tú sabes que allá es más complicado para entrar y así como están las cosas con Trump, pues… Los compañeros que se fueron, pues que Dios los cuide en su camino.”

Así, prefirió solicitar asilo en México y poder tener a nuestras familias también y poder trabajar y ser hombre de bien aquí en México, desea José Gregorio.

Dejar el país no es lo duro, sino a la familia. En El Salvador se quedaron los dos hijos de Rubén, una niña de seis meses y un niño de dos años. También está su esposa. De la mirada dura se asoma la angustia de extrañar a alguien y tras un silencio agrega que buscará traer a los suyos a México.

Caminata intensa

La historia del Eddie, de Honduras, es distinta. Es negociante de verduras, pero ya no le cuadró continuar hacia la frontera norte. La caravana tardó mucho en retomar el paso, además de estar enfermo y haberse lastimado una pierna. Tal vez más adelante vuelva a intentar llegar a Estados Unidos, pero para ello deberá juntar dinero, porque la caminata fue para él muy intensa.

Ellos, igual que más de 4 mil 500 personas, se guarecieron una semana en el albergue habilitado en el estadio Jesús Martínez Palillo. De acuerdo con Amieva, el campamento disminuirá su capacidad operativa mil 200 personas, por si los integrantes de otra de las caravanas que vienen deciden pasar por esta metrópoli.

Amieva respondió a las críticas de quienes no estaban de acuerdo con que se apoyara a la caravana. Hay que recordar que primero manifestaron que venían personas que eran delincuentes; pues ya vieron que se fueron y no lo eran; después dijeron que había brotes de epidemia entre las personas, no existió ninguno y, por otro lado, señalaron que íbamos a priorizar la atención a los migrantes por encima de los habitantes de la ciudad. Pues vieron que continuamos con la atención a los capitalinos y pudimos dar atención a la caravana, refutó.

Dijo que el lunes presentará un informe sobre los recursos usados para apoyar a los migrantes, aunque anticipó que no existió ningún presupuesto adicional.

Con información de: La Jornada.

Shortlink: