Claudia Marcucetti retrata la inconformidad de varios mundos

Claudia Marcucetti Pascoli, ayer en su estudio, durante la entrevista con La Jornada.

Claudia Marcucetti Pascoli, ayer en su estudio, durante la entrevista con La Jornada.

México. La escritora italiana Claudia Marcucetti Pascoli (La Spezia, 1968), en su más reciente novela, Donde termina el mar, se inspiró en la vida de su padre, con quien se rencontró después de 20 años, y narra una historia sobre la condición humana y la inconformidad frente a la manera en qué funciona el mundo.

Esa trama gira en torno de las aventuras de Aurelio Autieri, italiano de casi 80 años, quien fue marinero y guerrillero, y en la vejez decidió buscar a su familia, saldar una deuda y conocer a su nieta Sofía.

En entrevista con La Jornada, Marcucetti aclara que no escribió una novela histórica, aunque describe episodios de la revolución cubana mediante la figura de Ernesto Che Guevara.

‘‘Pretendía no ser una novela histórica, pero al tener algunos momentos del pasado del personaje me encontré con la historia y se fue mezclando de alguna manera.”

Respecto del tema de los indígenas, la autora explica: ‘‘Quise incluir la inconformidad de muchos mundos, de Italia, digamos la parte de la resistencia de ese país, del anarquismo italiano. La inconformidad de cómo se manejan las cosas en el gobierno, las situaciones para los indígenas, las minorías o los que menos tienen. Todo esto es un discurso que también estuvo presente en el relato de mi padre, a quien recuerdo siempre como alguien de mucha convicción de izquierda”.

En la trama, dice Marcucetti, Autieri es un idealista a quien no le agrada cómo es el mundo ni cómo funcionan las cosas y no tiene empacho en manifestarlo, incluso en unirse a la guerrilla en México, que me llevó a desarrollar una investigación sobre el Che y ese movimiento.

Sostiene que hubo muchas insurrecciones aquí que fueron olvidadas, totalmente borradas por el gobierno y apenas ahora se comienza a entender qué sucedió.

‘‘También –añade– me gustó mezclar la cuestión del narcotráfico, cómo empezó y cómo se fue desarrollando. Sin embargo, no me meto para nada de lo actual, no es la finalidad de mi novela; era un poco ir a la raíz de qué pasó y por qué estamos así.”

Marcucetti, quien a los 13 años se mudó a México con su familia, explica que a partir de anécdotas que le compartió su padre creó el personaje de Aurelio. ‘‘Cuando él me contactó, después de 20 años, descubrí a alguien que no había estado en mi imaginario ni me acordaba de él, así que fue como descubrir a alguien con una personalidad arrolladora y con una historia de muchas aventuras a cuestas y muchas invenciones porque creo que era un poco dramaturgo, pues decía y comentaba eventos de su vida que quizás magnificaba o tergiversaba”.

Refiere que la motivación de la novela ‘‘fue entender al protagonista, por qué viene de ahí, por qué se comporta así en la actualidad. Tiene un pasado y ahí se le fue complicando la vida, pero al mismo tiempo es un hombre con mucho carisma y sabiduría, aun en su fracaso.

‘‘Es una persona sin objetivo dramático en la novela ni en la vida; está en la búsqueda constante de algo, que ni siquiera entendemos. Creo que es una característica de la condición humana, buscar, saber, ir más allá de lo que tienes entre los ojos, viajar, moverse, desplazarse.’’

La autora, quien se considera una persona solitaria por ser hija única, halló en la literaura una manera de conectarse con los demás. ‘‘Mi búsqueda es tratar de tener amigos, familiares, cariños a través de los lectores, tener esa conexión con ellos; por eso creo que la literatura es más un diálogo que un monólogo. Un libro cerrado no es nada hasta que alguien lo abre y conecta con las letras, con el personaje, con la escena y la situación.

‘‘La literatura me hace pertenecer a mi comunidad, ser parte de una familia y así me relaciono y esa es mi particularidad; mi búsqueda de los demás mediante las letras.”

La obra Donde termina el mar, publicado por la editorial Planeta, se presentará el próximo lunes a las 19:30 horas en el cine Lido del Centro Cultural Bella Época (Tamaulipas 202, Hipodromo Condesa).

Información La Jornada.

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