Con esencia y colores del folclor nacional, Noche de Muertos encantó en el Cenart

▲ La danza del venado requiere velocidad y exactitud tanto de las manos como de los pies del ejecutante.

La danza del venado requiere velocidad y exactitud tanto de las manos como de los pies del ejecutante.

Una muestra de la riqueza y variedad de danzas del país presentó el sábado pasado el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández en las áreas verdes del Centro Nacional de las Artes (Cenart), que fueron abarrotadas por miles de personas.

Con el espectáculo Noche de muertos, los bailarines de la compañía, dirigida por Viviana Basanta Hernández y Salvador López, asombraron a niños, jóvenes y adultos, quienes, pese al frío, no se movieron de su lugar.

El ballet folclórico, que retoma la esencia de las danzas, la música, y los colores de los pueblos, es uno de los favoritos del público porque existe una conexión con lo que se ve, escucha y emociona.

Quienes conocen de danza o nunca ha visto un espectáculo de estos disfrutan también cada coreografía. Todos están maravillados; graban videos de los ejecutantes, toman fotografías y, si pueden, hasta bailan en su lugar.

El espectáculo que se presentó con motivo del Día de Muertos incluyó obras como la Danza de la pluma de Oaxaca, cuya vestimenta es muy atractiva por sus enormes penachos con plumas y los colores llamativos de sus trajes masculinos.

Enormes faldas amarillas

También, el ballet deleitó con una danza de Guerrero, que llama la atención tanto por los movimientos con pañuelos rojos, como por las enormes faldas amarillas de las bailarinas.

Conforme avanza el espectáculo, el ánimo del público aumenta. Todos se ven emocionados desde que escuchan la música; quizás a muchos les recuerde la tierra donde nacieron o simplemente les llegue la idea de alguna región, por el vestuario, las trenzas o las flores que las mujeres lucen en la cabeza.

La alegría de Veracruz también estuvo presente con La Bamba. Las bailarinas visten una falda larga, ancha y muy oleada, adornada con encajes; ellos llevan pantalón y guayabera blancos.

En el repertorio de la agrupación también se incluyeron piezas de Zacatecas y el tema de la Revolución. En una de las coreografías, las mujeres salieron al escenario como soldaderas con rifles de madera, y en otra lucieron vestidos muy llamativos con listones de colores en el cabello. Todos estos son detalles que transmiten las tradiciones culturales de México.

No podía faltar la Danza del venado, en la que se dramatiza la cacería de ese animal. Con sus pies y cabeza, el bailarín imita los movimientos de un venado.

En la velada todos los ritmos mantuvieron al público entretenido, pero la fiesta se desató cuando aparecieron una especie de diablo-alebrije y unas simpáticas calacas rosas, cuya elasticidad deslumbró a muchos. En este número no sólo se baila, sino también los ejecutantes actúan; además, las canciones son de juegos como La víbora de la mar y Doña Blanca.

Para cerrar, el Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández interpretó piezas de Jalisco, como El son de La Negra, y recibió una fuerte ovación. Los bailarines agradecieron al público, que se fue feliz porque vio parte de la música y tradiciones nacionales.

Información La Jornada.

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