Contribuir a la prevención de la pederastia, eje de Corazonada

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México. Cada seis minutos, un niño es violado sexualmente en México, por lo que el futuro no es de ningún modo positivo porque esos pequeños sufrirán secuelas cuando sean jóvenes y adultos, expresó en entrevista Carolina López Alvarado, directora de la obra de teatro Corazonada, cuyo fin es prevenir y orientar a los menores que están en situación de riesgo.

La función de estreno se realizó el pasado martes en el Foro Cultural Coyoacanense, y la siguiente será el 20 de octubre en el teatro de la Ciudadela, para posteriormente seguir la ruta itinerante en escuelas de educación básica que lo soliciten, dado que el problema se ha acentuado por el uso masivo de las redes sociales y es, justamente, en esas edades en las que los niños son víctimas del delito.

La propuesta escénica es de fácil lectura y comprensión, con frases que los pequeños pueden entender. Una frase se les quedará: ¡No están solos!, y aunque sean perseguidos o amenazados pueden contárselo a alguien de su confianza. Tampoco deben sentir miedo o culpabilidad, pues en la mayoría de los casos es un familiar el que ha abusado y amenazado y, como tal, puede ser castigado.

La historia es sencilla: Rosita tiene ocho años; es linda, tierna, de mirada vivaz y curiosa, inocente y confiada. Es feliz. Vive una experiencia trágica, al ser engañada por un ser que la directora disfraza de signo de interrogación. Un niño está rodeado de peligros.

López Alvarado, quien también es directora del Centro Nacional para el Desarrollo Sexual Infantil y Juvenil, SC, así como sexóloga, expuso que trabajan para atacar estos conflictos, empezando por la previsión del abuso. “En México, cada seis minutos un niño está siendo abusado sexualmente. Somos el primer lugar en países de la OCDE en violencia sexual.

“Ocupamos el primer lugar en pornografía infantil. Urge que hagamos labor para prevenir, sobre todo, a nuestros niños. Lo duro es que tenemos el dato de que 80 por ciento de los niños que son abusados sexualmente lo son por un conocido, que puede ser un familiar.

Hay que dar herramientas a los niños para evitar que padezcan y sean víctimas. La obra se centra en ese objetivo. Ahora bien, si no hacemos redes, empezando por la familia, va a ser muy difícil ayudar. Hay que vincular a los maestros y las autoridades. Todos estamos involucrados. Un problema que se ha acentuado es que por las circunstancias sociales los papás, pero sobre todo las mamás, tienen que salir a trabajar y dejan solos a sus hijos o encargados con un familiar. El chiste no es echar un rollo, sino dar herramientas, para que un niño sepa qué hacer. Esto es, que use su intuición, que le caiga el 20, que le lata que algo le va a pasar, que haga caso a sus corazonadas.

Otras formas

En el sureste, pero no exclusivamente en esa región, muchas familias viven en una casa de una sola pieza y sin divisiones. Los papás esperan que sus vástagos se duerman para seguir amándose. Un niño puede hacerse el dormido y ver a sus padres en acción. “¡Ese también es un abuso contra los niños! La presencia sexual de los padres es un abuso.

“Hay gente que tiene confusión sobre lo que es abuso sexual y argumenta que no hubo contacto, que sólo se mostró tal parte del cuerpo, y eso no es cierto. ¡Claro que es abuso! Jurídicamente, México está mal y sólo 2 por ciento de los niños abusados denuncia inmediatamente. Con el tiempo va valorando lo que le pasó. El sexo sigue siendo un tabú y hay padres que prefieren ocultar el hecho. Si hay un violador en casa hay que señalarlo y denunciarlo, aunque sea un hermano.

Son alarmantes los datos que tenemos. En las redes sociales hay mucha pornografía, porque deja mucho dinero. Un niño debe huir si algo no le late y enfrentar el problema platicándolo. Queremos llevar esta obra a las escuelas porque es ese sector el que está usando las redes sociales. Los papás cada vez más no están en casa. Creo que los maestros en general no están muy bien informados sobre el tema. El abuso sexual ha existido toda la vida y no hay un país sano en la materia.

Para mayor información: cendes; teléfonos: 1107 8388 y 04455 5418 9875.

Información y foto La Jornada.

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