Cumbre del G-20, entre el rechazo popular y sin grandes expectativas

Manifestantes anticumbre del G-20 llevaron afuera del Congreso argentino un muñeco inflable con la figura del presidente estadunidense como bebé.

Manifestantes anticumbre del G-20 llevaron afuera del Congreso argentino un muñeco inflable con la figura del presidente estadunidense como bebé.

Buenos Aires. La noche de este jueves arribó a esta capital el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para participar en la Cumbre del Grupo de los 20 (G-20) , rodeado de medidas de seguridad similares a un ejercicio de guerra, después de la llegada del presidente de China, Xi Jin Ping, en la tarde, lo que marcó las horas previas a una cumbre en la no se espera que se resuelvan los problemas más complejos y se superen una serie de diferencias cada día más profundas entre algunas de las naciones participantes.

También preocupó que se haya suspendido el encuentro de Trump con su par ruso, Vladimir Putin, por el tema del nuevo conflicto entre Ucrania y Rusia. La delegación de Kiev aprovechó para denunciar las agresiones de Moscú.

Los analistas más importantes no esperan grandes resoluciones, pero sí advierten sobre varias asperezas en el clima reinante, especialmente después de que Trump planteó su posición negativa al tema del medio ambiente.

En tanto, continúa el rechazo popular a la cumbre, que aparece como una burla del gobierno ante la situación económica y social, especialmente después de que este día el presidente Mauricio Macri, en un encuentro con su par francés, Emmanuel Macron, recordó la necesidad de una nueva reforma laboral, que todo el sindicalismo y la oposición rechazan.

Si algo faltaba para aumentar las tensiones, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, autorizó a las fuerzas de seguridad usar armas de fuego en el transcurso de la cumbre (entre este viernes y el sábado) ante situaciones de peligro inminente de ataque con armas letales contra los líderes mundiales, pero también, como se denuncia, contra manifestantes si se desborda cualquiera de las marchas que se realizarán.

Así, dos ciudades conviven aquí como si se hubiera abierto una enorme grieta entre la zona elegante, donde se celebrará la Cumbre del G-20, por donde pasan grandes limusinas y largas caravanas de automóviles con los dispositivos de seguridad de cada una de las delegaciones; ya han llegado la mayoría de los presidentes y jefes de Estado, custodiados por más de 25 mil uniformados.

Del otro lado se ve pasar, por donde pueden hacerlo, lejos de la polémica frontera, coloridos grupos con banderas y pancartas que van desde el clásico “go home G-20”, hasta los reclamos más duros contra los visitantes y su anfitrión, Mauricio Macri.

Cuando llegó el presidente de Francia, y a pesar de esta enorme organización, se le vio desconcertado, al igual que su esposa, al salir del avión y observar que nadie lo esperaba. La vicepresidenta Gabriela Michetti fue designada para recibirlo, pero llegó cuando Macron salía del Aeropuerto de Ezeiza y debió correr tras él, escena que el humor popular bautizó como mujer al borde de un ataque de nervios recordando la película de cineasta español Pedro Almodóvar.

Todo el tiempo el humor se conjuga con la indignación de los que rechazan la presencia de los líderes mundiales. También por las redes circulan toda clase de mensajes jocosos, como el hecho de que este jueves la división de explosivos de la policía activó al menos seis veces el protocolo para desactivar bombas, que en realidad no lo fueron. Los objetos más inverosímiles fueron confundidos con una bomba, lo que remitió a los sucesos de días pasados, donde alguien llevaba en un bolso un pollo para cocinar. Este bolso fue hecho estallar por la policía por sospechar que era un artefacto explosivo.

El pollo que murió dos veces, fue el mensaje en las redes. Dicen algunos de los manifestantes que el humor es para bajar tensiones en una ciudad militarizada.

En la mañana, durante una reunión de Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda, con posibles inversionistas, que transcurría en el hasta ahora llamado Centro Cultural Kirchner, se fue la luz por 40 minutos, lo que provocó la llegada de bomberos y policías.

En la ciudad sin cumbre, Proyecto 7, que trabaja por gente en situación de calle, y la defensoría del pueblo, advirtieron que trabajan para proteger a las casi 8 mil familias que viven en las calles y que fueron desalojadas violentamente por la policía en horas recientes.

Organizar el encuentro costó más de 100 mdd

Marcelo Rielo, del portal Política Argentina, recordó que el gobierno utilizó 112 millones de dólares para organizar la cumbre, mientras en Argentina el presidente pide a trabajadores y empresarios poner el hombro. Los recursos destinados al encuentro superan lo que se eroga en una elección presidencial e incluso a lo que ingresará al país en todo un año por la flamante reapertura de las exportaciones de carne a Estados Unidos. Con esos 112 millones de dólares que Macri gastó en esta cumbre se podrían construir cuatro hospitales de alta complejidad, 44 escuelas públicas o 32 centros culturales, añade el analista.

Pero los gastos calculados son mucho mayores, de acuerdo con otros medios, y esto en momentos de una crisis que hasta reconoce el Fondo Monetario Internacional, además, esto es dramático cuando los hospitales están desmantelados, las escuelas públicas fueron cerradas por estar en pésimas condiciones, y miles de personas recurren a comedores populares que existen por la solidaridad de vecinos.

La alta jerarquía de la Iglesia católica advirtió sobre la grave situación social, porque este día falleció la novena víctima de lo que llaman la masacre en una comisaría de la provincia de Buenos Aires, donde mantuvieron encerrados a los presos cuando se produjo un incendio.

Uno de los gastos mayores de esta cumbre estuvo dedicado a la compra de armas antidisturbios y a los operativos destinados a blindar y aislar Buenos Aires.

Entre los gastos extra que menciona Rielo figuran la compra de 12 aeronaves Beechcraft TC6 Texan II a Estados Unidos por 160 millones de dólares; cinco aviones de combate Super Etendard a Francia, a un costo cercano a los 12.5 millones de euros, y cuatro lanchas artilladas a Israel por 49 millones de dólares.

Entre las últimas adquisiciones hay cinco tanquetas 4×4 blindadas fabricadas en Bélgica. Son vehículos anfibios y cada una tiene una torreta para el lanzamiento de gases. Además, se le compró a una empresa alemana con sede en Suiza un sistema de defensa antiéreo. Un decreto autorizó al ministro de Defensa, Óscar Aguad, la compra de escudos antiaéreos a un costo de millón y medio de dólares.

Esta es la gran denuncia de la marcha que se hará este viernes y que el gobierno autorizó en una comunicación remitida al premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, quien advirtió que todos los movimientos y organismos que participarán en la movilización lo harán pacíficamente, pero les recordó que es el Estado el que debe cumplir con sus funciones, y no recurrir a acciones represivas.

Hubo otra serie de marchas y continuaron las actividades de la contra-cumbre o Cumbre de los Pueblos en universidades y otros lugares. La protesta este viernes se extenderá por todo el país.

Información La Jornada.

Shortlink: