Demandan el cierre de tiradero en Cuetzalan; afecta a 15 comunidades

tiradero basura

México. Al menos la población de 15 comunidades del municipio de Cuetzalan del Progreso, Puebla, está en riesgo por la contaminación producida por un tiradero que genera concentraciones altas de nitrógeno en forma de amonio, elevadas concentraciones de sales (sobre todo cloruros y sulfatos) y metales pesados en diversas concentraciones, las cuales, al filtrarse al manto freático, afectan a las comunidades ubicadas aguas abajo, alertó Daniel Zúñiga Maldonado, vocero de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala-Movimiento Nacional (CNPA-MN).

Ante esto, el 9 de abril próximo los inconformes establecerán un plantón en el atrio de la iglesia de San Francisco de Asís de Cohuatichan. Allí exigirán a la autoridad municipal el cierre de ese tiradero, asunto que desde 2012 se había comprometido a atender, y sigue en espera.

El vocero de la CNPA-MN, expresó que entre las comunidades que ya son afectadas o podrían sufrir problemas serios de salud, de no cerrarse el basurero, se cuentan: Cuichat, Chichicazapan, San Andrés Tzicuilan, Iztahuata, Tzanatco, Xochical, Cuauhtamazaco, Tenango Tzicuilan, Xalpantzingo, La Piedad, Pepexta, Zoquiaco, Cahuayojco, Tepetzalan y Taxipéhuatl, entre otras.

Asimismo, “las comunidades de Cohuatichan, Tacopizacta, Vista Hermosa, La Galera y Xocoyolo, son las inmediatamente perjudicadas, pues sus habitantes pasan por ahí todos los días rumbo a la cabecera municipal.

“El basurero se ha convertido en un foco de infección, no sólo por los males olores, sino porque es una fuente de mosquitos, un nido de zopilotes, un depósito de animales muertos y para completar el cuadro infeccioso en frente del mismo hay un depósito de llantas de automóviles, las cuales tardan en degradarse hasta 500 años, según el Instituto Nacional de Ecología.

Recordó que desde el origen del establecimiento de lo que inicialmente fue un relleno sanitario, ha estado plagado de irregularidades, pues el terreno en el cual lo ubicaron ni siquiera fue parte de los cinco predios que fueron analizados para tal efecto, más aún, en su momento Silverio Othón Hernández, encargado del tiradero, mencionó que desde su apertura, en noviembre de 2001, su manejo tuvo que realizarse de forma manual por falta de maquinaria, la basura sólo podía ser cubierta de tierra una vez por semana, y no todos los días, como lo marca la norma.

El ayuntamiento se comprometió a implementar el manejo que establece la norma relacionada con “las condiciones de construcción, acopio, operación, monitoreo, diseño, clausura y obras complementarias de un sitio de disposición final de residuos sólidos urbanos y de manejo especial”.

No obstante inexplicablemente no lo hicieron, y por el contrario rompieron la geomembrana para ampliar el basurero.

Información La Jornada.

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