Dinero

opinión

Cuando viajas por distintos rumbos del país adviertes la presencia de soldados: a mitad de las carreteras, en la entrada de los pueblos y en las plazas. Uno de los propósitos de la Ley de Seguridad Interior era regularizar la militarización (aprobada por el Congreso, pero no promulgada por el Ejecutivo), aunque la Suprema Corte la rechazó por violar la Constitución. Era una ley del prianismo que contó con el apoyo de importantes financieros. Veían una protección a sus intereses y tenía un cierto ingrediente político: mantener orden en las calles por si el entonces incierto panorama electoral se definía por la imposición de Meade o Anaya y estallara un periodo de inestabilidad social. Los ciudadanos resolvieron la situación como ya sabemos, la Corte mató esa legislación y dejaron a López Obrador el camino abierto para proponer la Guardia Nacional. Curiosamente, los empresarios y ciertas agrupaciones de la sociedad civil que estaban de acuerdo con la militarización, ahora están en contra de la Guardia Nacional. Ayer ocurrió algo memorable: el próximo presidente se reunió con más de 30 mil soldados y marinos (pueblo uniformado) en el Campo Marte de Ciudad de México. Acompañado por los futuros secretarios de la Defensa, general Luis Cresencio Sandoval, y de Marina, el almirante José Rafael Ojeda Durán; explicó y pidió apoyo para crear la Guardia Nacional (será sometida a consulta) y detener el crimen y la violencia. Algo insólito es que un mandatario que aún no ha tomado posesión se reúna con los militares, pero explicó que el presidente Peña Nieto estaba enterado (lo conversaron en la comida que tuvieron en casa de López Obrador). ¡Qué cambios ocurren! Hace un año el prianismo y sus aliados promovieron la Ley de Seguridad Interior, querían tener a la tropa en las calles por si otro fraude electoral generaba un conflicto y ahora las cosas suceden de modo impredecible. Habrá reacciones.

Crédito a empresas

Ya aprobada la reforma fiscal que favoreció a su sector, la Convención Bancaria de Acapulco del 2015 pintaba como un punto de arranque de la relación del entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y los banqueros. El compromiso fue prestar más a las empresas y financiar las obras de infraestructura gubernamental. ¿Qué ha sucedido tres años después? De acuerdo con la encuesta del Banco de México para julio-septiembre de 2018, 74.2 por ciento de compañías encuestadas usó financiamiento de sus propios proveedores, 32.3 por ciento utilizó crédito de la banca comercial, 22.4 por ciento señaló haber tenido financiamiento de otras empresas del grupo corporativo y/o la oficina matriz, 4.1 por ciento de la banca de desarrollo, 5.8 por ciento de la banca domiciliada en el extranjero y 0.5 por ciento por emisión de deuda. No mencionan el drama de los empresarios que se ven orillados a pedir prestado a agiotistas. No hubo gran avance.

Ombudsman social

Asunto: GEO en Atlacomulco

Hace aproximadamente seis años, en las afueras de Atlacomulco, Casas GEO construyó un fraccionamiento. Se vendió casi 70 por ciento de casas, pero se entregaron sin energía eléctrica ni agua con la promesa de hacerlo en los meses siguientes. De repente cerraron sus oficinas y no se supo más. A la fecha, el servicio de energía eléctrica se suministra con plantas de emergencia que usan gasolina y sólo hay agua pocos días a la semana, mientras a la gente se le sigue cobrando el crédito. Mi pregunta es: ahora que quebró GEO, ¿quién o quiénes se harán responsables?

Azael Martínez (vía Facebook)

R: Habría que preguntar a los sucesivos directores del Infonavit. Ahí hay mucha mugre.

Twiteratti

Integrantes de la Caravana de Pies Cansados, trabajadores de salud y normalistas se enfrentaron a policías durante el sexto informe de gobierno de Manuel Velasco; más de 100 niños se encuentran intoxicados.

@JenyPascacio

Twitter: @galvanochoa

FaceBook: galvanochoa

Foro: elforomexico.com/encuestas/

Enrique Galván Ochoa
Información La Jornada.

Shortlink: