Dublín, la última ciudad inteligente

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Dublín. Las ciudades tecnológicas están de moda. Dublín es la última en unirse a la lista de smart cities, caracterizadas por la presencia de sensores, internet de alta velocidad o transporte inteligente.

Irlanda es un centro digital que ha atraído a gigantes tecnológicos como Google o Intel, que acaba de anunciar una inversión en el país de cinco mil millones de dólares. También están presentes otras empresas innovadoras como Amazon, Facebook, LinkedIn, PayPal, Twitter y Zynga. Ahora, Dublín quiere llevar la innovación a las calles y llenarse de sensores a una escala sin precedentes.

Con la ayuda de Intel, las aceras, los parques y las orillas del río estarán conectados con sensores de alta tecnología capaces de recopilar información sobre la calidad del aire o el nivel de ruido. Inicialmente, el proyecto se centrará en datos ambientales, pero la red estará diseñada para otras aplicaciones en el futuro.

Y Dublín no es la única. En España, IBM ha permitido cubrir la ciudad de Santander con aproximadamente 12 000 sensores; en Chicago se están instalando sensores ambientales en cientos de farolas, e incluso el barrio de negocios de Christchurch (Nueva Zelanda) se está llenando de dispositivos similares.

Sin embargo, Dublín espera situarse a la cabeza, al menos en cuanto al número de sensores se refiere, que dependerá de las necesidades específicas. El proyecto piloto utilizará tecnología Intel Quark desarrollada en Irlanda, que permite un menor uso de electricidad. El ayuntamiento espera atraer así a inversores y empresas que busquen innovar en la ciudad, una gran ayuda para un país que se recupera de la crisis económica que lo dejó con un 14,7 % de paro.

Aunque los detalles económicos del proyecto son confidenciales, Intel será quien soporte la mayor parte de los costes, y tiene sus motivos: quiere probar la tecnología antes de aplicarla en otros lugares. Y es que a Dublín no le faltan atractivos para ello: no solo alberga gran cantidad de empresas tecnológicas, sino que además es lo suficientemente pequeña, con poco más de medio millón de habitantes, como para poner en marcha un proyecto como este.

Dicho esto, todavía debe demostrarse que vivir en Matrix mejoraría la vida de los dublineses, porque a veces, los esfuerzos tecnológicos complican las cosas más sencillas, como las bombillas inteligentes, que tienen que programarse en lugar de encenderse dándole simplemente a interruptor.

El ayuntamiento espera que los residentes participen, y permitirá que los estudiantes y empresas locales prueben las distintas aplicaciones. Los estudiantes del Trinity College, por ejemplo, han desarrollado una aplicación llamada CityWatch con la que los habitantes pueden comentar los cambios que les gustaría ver en la ciudad. Así, podrían, por ejemplo, avisar cuando vean una farola rota o una señal de tráfico mal colocada.

Pronto los turistas podrían recorrer la ciudad con la ayuda de una aplicación para la que no necesitarían conectarse a una red to Wi-Fi y los negocios locales podrían ofrecer ofertas especiales a los transeúntes electrónicamente.

No hay duda de que algunas aplicaciones resultan más atractivas que otras. Por ejemplo, las estaciones instaladas podrían utilizarse para grabar y evitar la comisión de delitos o, incluso, seguir a través de sus móviles o dispositivos especiales a personas que necesitan ser localizadas, como enfermos con alzheimer. Sin embargo, todo esto suena demasiado parecido al Gran Hermano, y dejar que Apple sepa en todo momento donde estamos o que Google pueda leer nuestros emails con fines publicitarios no siempre es del gusto de todos.

Información y foto National Geographic.

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