Economía moral

Julio Boltvinik

Ampliar el mercado interno: fundamental para el desarrollo económico // Así lo plantea el volumen 3 de la colección del CNU Nueva Estrategia de Desarrollo

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El CNU (Consejo Nacional de Universitarios) empezó el 9 de noviembre la presentación de sus 20 volúmenes. Ese día presentó los volúmenes 17, De la inseguridad pública a la gran seguridad, y 18, Los jóvenes hoy: el desarrollo como recurso. El lunes 12 presentó el volumen 3, Mercado interno e inserción de México en el mundo, y hoy presentará (en la Casa Universitaria del Libro) los volúmenes 2, Estrategias de desarrollo económico, y 7, Nueva política industrial. (Estos volúmenes pueden leerse completos). El volumen 3 plantea el vuelco del modelo de desarrollo hacia afuera (dinamizado por las exportaciones) en remplazo del modelo sustitutivo de importaciones (dinamizado por las ventas en el mercado interno). Hoy narro algunos de sus contenidos. José Luis Calva (JLC) hace notar, en el prólogo, que el vuelco significó también el paso del modelo liderado por el Estado a uno dejado a la acción del libre juego del mercado. JLC empieza diciendo que después de 35 años de experiencia con el modelo orientado hacia afuera, se ha dispuesto de tiempo más que suficiente para poner a prueba sus bondades, y que como en cualquier otro experimento, los resultados empíricos deben ser asumidos como criterio de verdad. Por lo que él y otros autores del volumen dicen, la prueba empírica muestra que después de seis sexenios de operación de la estrategia neoliberal orientada a las exportaciones, la prosperidad ofrecida por sus promotores resultó ser una fantasía. Aunque las exportaciones crecieron espectacularmente: a 9.6 por ciento anual las de manufacturas (incluyendo maquiladoras), ello no trajo mayores tasas de crecimiento del PIB (2.3 por ciento anual, y 0.7 por ciento anual el PIB per cápita), y los salarios manufactureros cayeron 38.7 por ciento en términos reales. JLC pregunta por qué. Para empezar, hace notar que no hay una regla universalmente válida entre peso de las exportaciones en el PIB y crecimiento económico. Tampoco es válida la idea que la liberalización comercial y la reducción de la injerencia gubernamental, son una fórmula mágica del desarrollo.

Además, hace notar dos problemas. Uno, que la estrategia exportadora resultó ser también una estrategia importadora, pues las importaciones crecieron más rápido que las exportaciones. Esto se explica, en parte, por el creciente componente importado de las exportaciones: 60 por ciento en 2016. La industria se maquilizó, se convirtió en una economía de enclave, crecientemente desvinculada del resto de la economía nacional. Dos, el descuido y sacrificio deliberado del mercado interno, principal componente de la demanda agregada. Al respecto se observó un sesgo importador en el consumo privado: lento crecimiento del de origen nacional (2.4 por ciento anual) frente al de origen importado (que creció 8.3 por ciento anual). Por otra parte, la estrategia macroeconómica prevaleciente ha erigido la estabilidad de precios en objetivo prioritario a ultranza (utilizando el tipo de cambio y el salario como anclas antiinflacionarias) lo que significó el abandono de las metas de crecimiento económico sostenido y el pleno empleo, la pérdida de competitividad de la economía y el deterioro del poder adquisitivo de los salarios. Es decir, estas políticas sacrificaron la economía real de la gran mayoría de los mexicanos. JLC concluye así su prólogo: sólo mediante una estrategia endógena y pragmática de desarrollo de nuestro mercado interno y de inserción eficiente y digna en la economía internacional, México encontrará su propio camino hacia la prosperidad.

El capítulo 1 (La importancia del salario y el mercado interno en el desarrollo), del volumen 3 (que puede recuperarse en la página web del CNU), escrito por Omar Jiménez (OJ), del ITESM, es un análisis exhaustivo de la contención salarial puesta en marcha y su impacto en los salarios reales, apoyado en vastas comparaciones internacionales. Un excelente análisis empírico. Dice OJ que el salario nominal en el sector manufacturero mexicano (medido en dólares) pasó de 32 por ciento del salario estadunidense en 1980 a sólo 11 por ciento en 1995 y 16 por ciento en 2015. El salario en China, agrega, desde 2006 ya es mayor que el de México. Añade OJ: “A pesar de que el modelo neoliberal fue adoptado en muchos países del mundo y causó en todos ellos sensibles costos sociales y económicos para su población, en ninguno de ellos provocó una pérdida tan grave como en México en términos de salario real… En todas las economías emergentes del G-20 el salario medio real aumentó (de 2006 a 2015) excepto en México”. El problema no es la productividad laboral, cuyo índice global ha crecido constantemente desde 1980. Pero ello no se ha reflejado en una mejora del salario real. Sólo el capital ha recibido beneficios de este aumento de la productividad. La gráfica muestra que la participación de la remuneración a asalariados en el valor agregado de México es la más baja de la OCDE.

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Fuente: La Jornada.

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