El azar y la capacidad

bañera

Hablando de la manzana de Newton, el huevo de Colón, el anillo de benceno, la paloma de Picasso y otros hitos -y objetos- de la inspiración científica o artística, nuestra comentarista habitual flying Flying mencionó el término “serendipia”, todavía poco utilizado en castellano (no figura en el diccionario de la RAE, aunque en el de Manuel Seco aparece la variante “serendipidad”), pero de uso común en inglés y de constante aplicación en la historia de la ciencia y el pensamiento.Horace Walpole

Horace Walpole
 

José Raúl Capablanca, el gran ajedrecista cubano, decía que los buenos jugadores tienen suerte (aunque la frase también se atribuye a otro campeón del mundo, Tigran Petrosian). Y Franklin afirmaba que el genio se compone de una parte de inspiración y nueve de transpiración. Y en la misma línea, Pasteur decía que el azar solo favorece a los espíritus preparados. ¿Cabría decir, parafraseando a Pasteur -sin más que cambiar la colocación del adverbio, que solo el azar favorece a los espíritus preparados? Dicho de otro modo: ¿Eran necesarios el sueño de Kekulé, la manzana de Newton, la lágrima de Fleming…? ¿Juega siempre el azar un papel importante en la consecución de un nuevo logro científico? Someto la pregunta a la consideración de mis sagaces lectoras/es.

La bañera de Arquímedes

Nuestro comentarista habitual Richard Arryn menciona -con toda propiedad- como objeto emblemáticamente vinculado al avance de la ciencia la bañera de Arquímedes. La historia es sobradamente conocida; pero no todo el mundo sabe que la bendita bañera inspiró un doble descubrimiento (o eso se cuenta). Por una parte, el postulado de Arquímedes, que afirma que un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo, experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso de la masa del volumen del fluido que desaloja. Y por otra, al darse cuenta de que el volumen de agua que rebosaba de la bañera era equivalente al de la parte de su cuerpo sumergida, Arquímedes halló la forma de determinar el volumen -y por ende la densidad- de una corona supuestamente de oro puro. ¿Qué otros experimentos podríamos llevar a cabo en/con una bañera?

Carlo Frabetti es escritor y matemático, miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York. Ha publicado más de 50 obras de divulgación científica para adultos, niños y jóvenes, entre ellosMaldita físicaMalditas matemáticas o El gran juego. Fue guionista de La bola de cristal

Información El País. 

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