España devolverá honor y méritos a siete miembros de la Real Academia de Ciencias

Don Ignacio Bolívar fue reconocido por la UNAM con el doctorado honoris causa.

Don Ignacio Bolívar fue reconocido por la UNAM con el doctorado honoris causa.

El 30 de enero, el gobierno español realizará una ceremonia para rehabilitar a siete científicos que la dictadura franquista cesó de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de ese país, a quienes además retiró sus medallas académicas en los turbios años posteriores a la guerra civil.

En diciembre, en cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica promulgada en 2007, el Consejo de Ministros de España declaró el carácter radicalmente injusto de las disposiciones franquistas.

Los científicos son Enrique Moles Ormella, Ignacio Bolívar y Urrutia, Honorato de Castro y Bonel, Enrique Hauser y Neuburger, Emilio Herrera Linares, Pedro Carrasco Garrorena y Blas Cabrera y Felipe.

Cuatro de ellos forman parte del exilio español que encontró en México refugio y hogar: don Ignacio Bolívar y Urrutia (1850-1944), naturalista y entomólogo, llegó con su familia a Veracruz el 26 de julio de 1939 en el vapor Monterrey.

Al desembarcar, un periodista se acercó a él con curiosidad, pues Bolívar tenía entonces 89 años. El reportero le preguntó a qué había venido a México y el científico respondió: A morir con dignidad.

El investigador e impulsor del desarrollo de la ciencia biológica recibió el doctorado honoris causa por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Falleció a los 94 años. La abreviatura Bolívar se emplea para indicar su nombre como autoridad en la descripción y taxonomía en zoología.

Fue licenciado en derecho y doctor en ciencias naturales. En 1875 obtuvo plaza de profesor en la Universidad Central de Madrid, donde fue nombrado catedrático de entomología en 1877. Presidió la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas de Madrid, de 1934 a 1939, y director del Museo de Ciencias Naturales (1901-1934), así como del Real Jardín Botánico de Madrid (1921-1930).

Los otros académicos que llegaron y murieron en México son Honorato Castro y Bonel (1885-1962), Pedro Carrasco Garrorena (1883-1966) y Blas Cabrera y Felipe (1878-1945).

Los siete científicos serán honrados con la reparación moral y la recuperación de su honor y su memoria personal y familiar.

El gobierno español devolverá las medallas a los herederos de los siete académicos en un acto en el que se contará con la presencia de la vicepresidenta del gobierno de ese país, Carmen Calvo, para reparar la injusticia cometida por la dictadura.

Se repara un acto radicalmente injusto

El Consejo de Ministros, al aprobar la rehabilitación y garantía del derecho al honor de los afectados, explicó que en aquellos años oscuros de la guerra civil y la dictadura que atravesó España, “diversos miembros de las reales academias y de las academias de ámbito nacional fueron objeto de represalias, a través de la adopción de disposiciones y actos que les desproveyeron de su pertenencia a las mismas; actos de un contenido radicalmente injusto al haber sido dictados por motivaciones políticas, ideológicas o religiosas de toda índole, con objeto de menoscabar públicamente la imagen y el honor de los distintos miembros de las academias, causándoles un grave daño reputacional y de naturaleza moral.

El carácter radicalmente injusto de las sanciones impuestas contra estas personas, por su mera pertenencia a las academias o por el ejercicio de sus libertades ideológicas, religiosas o políticas más fundamentales, requiere del ejercicio activo por parte de las administraciones públicas de un desagravio público que les permita restablecerles, a ellos y a sus familiares, en los más básicos derechos civiles y políticos, reconociendo de manera expresa el daño moral causado y apoyando públicamente la labor que realizaron durante dicho periodo histórico.

Enrique Moles Ormella (1883-1953) fue farmacéutico, químico y físico. En su memoria se creó en España el Premio Nacional de Investigación que lleva su nombre. Sus estudios se centraron en la determinación de las masas atómicas de los elementos por el método de las densidades límite de los gases, aunque también se ocupó de otras materias, como la determinación de los volúmenes moleculares.

Honorato Castro Bonel, físico, matemático, académico y político republicano, fue diputado y director general del Instituto Geográfico, Catastral y de Estadística durante el primer bienio republicano.

Finalizada la guerra civil española, se exilió primero en Estados Unidos y Puerto Rico y después, en 1944, en México, donde fue catedrático de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en Monterrey, para posteriormente trabajar para el Departamento de Geofísica y Explotación de Petróleos Mexicanos.

Enrique Hauser y Neuburger (1866-1943) fue ingeniero electricista en la instalación del primer tranvía Bilbao-Santurce. Presidió el Consejo de Minería y fue profesor jefe del laboratorio químico industrial de la Escuela de Minas y de su sección de investigaciones científicas, presidente de la Comisión del Grisú y presidente de la Sociedad Española de Física y Química.

Emilio Herrera Linares (1879-1967) fue ingeniero militar, destacado como aviador y científico. Fue presidente del gobierno de la República Española en el exilio, entre 1960 y 1962.

En 1935 creó la escafandra estratonáutica, un modelo de atuendo autónomo para los tripulantes de globos de gran altitud. Varias décadas después, la agencia estadunidense NASA se basaría en sus estudios para la elaboración de los trajes espaciales.

Pedro Carrasco Garrorena, físico y astrónomo, trabajó en el Observatorio Astronómico de Madrid, del que llegó a ser director. Al finalizar la guerra civil española se exilió en México y formó parte de la Junta de Cultura Española. Fue profesor de la UNAM y la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Se distinguió por sus trabajos científicos en astronomía y publicó en las más prestigiosas revistas científicas. Destacó en sus estudios sobre la corona solar. También escribió los más detallados artículos en España sobre las tres conferencias que ofreció Albert Einstein en Madrid.

Blas Cabrera y Felipe, de Arrecife, estudió derecho en Madrid, pero al conocer a Santiago Ramón y Cajal, éste lo convenció de estudiar ciencias. Se convirtió en el primer científico en España en usar los métodos de la teoría de errores y de los mínimos cuadrados para la determinación de las constantes físicas. Algunas de sus medidas de susceptibilidad magnética siguen siendo las más precisas en la actualidad.

Fue anfitrión de Albert Einstein en su visita a España en 1923. En 1928 recibió el mayor reconocimiento de toda su carrera: fue propuesto por Albert Einstein y Marie Curie para ser miembro del Comité Científico de la VI Conferencia Solvay, congreso que reunió a los mejores físicos del mundo.

En México fue acogido por la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde trabajó como profesor de física atómica y de historia de la física.

Información La Jornada.

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