Frenar la violencia feminicida en Veracruz, exigen a Miguel Ángel Yunes

Foto: Ilustración.

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Xalapa, Ver. Los asesinatos de cuatro mujeres de entre 19 y 30 años de edad, perpetrados el fin de semana en los municipios de Tlapacoyan y Coscomatepec, generó indignación entre diversos sectores de la entidad, que salieron a las calles para exigir al gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares que pare la violencia y la impunidad en Veracruz.

De acuerdo con el Observatorio Universitario de Violencia contra las Mujeres, de la Universidad Veracruzana (UV), durante el gobierno de Yunes Linares, el cual se inició en diciembre del 2016, se han registrado 307 asesinatos de mujeres, 211 de ellos con características de feminicidios.

El pasado viernes, en el municipio de Tlapacoyan fueron localizados los cuerpos de Yuneri B. R., de 23 años, y Yanine B. C., de 25. Ambas estaban desnudas y presentaban huellas de violencia. La tarde del domingo fue encontrado el cadáver de María Azucena Méndez Bonilla, de 29 años.

La desaparición de María Azucena fue reportada el 8 de junio, cuando salió de su domicilio, en Valle Verde, y la localizaron muerta en un baldío de la colonia Año 2000, en Tlapacoyan.

Anayely Torres Morales, de 19 años, estudiante de enfermería en la Universidad Politécnica de Huatusco, también desapareció el viernes en Coscomatepec; fue hallada muerta debajo de un puente que conduce hacia Calcahualco.

La noche del domingo, habitantes de Tlapacoyan bloquearon la carretera federal Tlapacoyan-Martínez de la Torre para exigir más vigilancia en la región. Gritaron consignas contra Yunes Linares, quien prometió acabar con la inseguridad en seis meses; lleva año y medio en el cargo ‘‘y no ha solucionado el problema’’, acusaron.

‘‘¡No más mujeres muertas! ¡Queremos a la Marina! ¡No más muertes en Tlapacoyan! ¡Mal gobierno de Yunes! ¡La inseguridad es culpa del gobierno!’’, coreaban los vecinos.

La protesta dio comienzo a las 19 horas y se extendió hasta la madrugada de ayer; por la mañana, los pobladores retiraron provisionalmente el plantón, y advirtieron al gobierno estatal que si en las siguientes horas no ven acciones claras, bloquearán por tres días.

El gobierno estatal envió 250 agentes a patrullar la zona y establecer algunos puntos de revisión ‘‘para dar garantías de seguridad a la población’’, según se informó.

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María Azucena Méndez Bonilla, de 29 años de edad, fue una de las cuatro mujeres asesinadas el fin de semana en Veracruz. Le sobreviven su hija de seis años de edad y su esposo, quien radica en Estados Unidos. Foto La Jornada.

Mientras, vecinos de Coscomatepec marcharon con globos blancos por las calles del centro de esa ciudad para exigir a las autoridades que refuercen la presencia policiaca.

‘‘¡No más violencia! ¡Hoy fue Anayeli; mañana puede ser cualquiera! ¡Cosco seguro! ¡Ya basta! ¡La violencia deja marcas; no verla deja feminicidios!’’, vocearon.

Un representante de la dirección general de política regional del gobierno del estado se comprometió a establecer puntos de revisión a las entradas y salidas del pueblo y a intensificar los patrullajes.

Cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública refieren que en el primer cuatrimestre de 2018 se cometieron en el país 258 feminicidios, la mayoría en Veracruz y Nuevo León, con 23 en cada entidad.

Violencia institucional

Entre los 100 municipios de la entidad con mayor incidencia de feminicidios destacan Isla, Poza Rica, San Andrés Tuxtla y Tierra Blanca. Además, en Veracruz se han emitido dos alertas por violencia de género, una por feminicidio y la otra por agravio comparado, pues en la entidad existe un marco legal que violenta los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

‘‘Lo que vemos en las cifras del Observatorio es que a pesar de que existen dos alertas de género para Veracruz, no hay evidencia de una baja sensible en los asesinatos de mujeres. No hay estrategias integrales ante esta situación’’, señaló Estela Casados González, coordinadora del organismo.

Destacó que si bien es cierto que ‘‘estamos en un ambiente donde la población padece violencia, no podemos dejar de lado aquella que se ejerce en contra de las mujeres sólo por el hecho de serlo.

‘‘En la forma en que son asesinadas vemos mucha violencia física, la exposición de sus cuerpos, saña y una gran misoginia. Esto genera un efecto social de amedrentamiento, que nos hace pensar que en Veracruz ser mujer es una condición de vulnerabilidad remarcada’’, concluyó Estela Casados.

Información La Jornada.

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