Fue torturada durante la dictadura en Brasil; hoy ve en Bolsonaro la vuelta de aquel horror

El candidato presidencial de ultraderecha Jair Bolsonaro (al centro), ayer en Río de Janeiro acompañado por el senador electo Flavio Bolsonaro (a la izquierda) y del presidente del Partido Social Liberal, Gustavo Bebianno.

El candidato presidencial de ultraderecha Jair Bolsonaro (al centro), ayer en Río de Janeiro acompañado por el senador electo Flavio Bolsonaro (a la izquierda) y del presidente del Partido Social Liberal, Gustavo Bebianno.

Río de Janeiro. Cecilia Coimbra fue torturada durante la dictadura en Brasil (1964-1985) y ahora, a los 77 años, dice estar viviendo una película de terror al ver al ultradechista Jair Bolsonaro, un admirador del régimen militar, a un paso de ser electo presidente luego de que una encuesta de Ibope le da 54 por ciento de ventaja por 46 de su rival izquierdista, Fernando Haddad.

Fundadora de la asociación Tortura Nunca Mais, esta sicóloga aseguró durante una entrevista con la agencia Afp que tiene miedo por todo el pueblo brasileño si, como indican los sondeos, el domingo se confirma la victoria del ex capitán del ejército, quien ha elogiado a los torturadores en varias ocasiones.

–¿Cómo puede describir las torturas a las que fue sometida?

–Fue un terror inimaginable e indescriptible. Por más que se diga, no se puede explicar un horror así. En aquel momento pensaba que era una pesadilla. Nunca formé parte de un grupo armado, pero les ayudaba, algunos integrantes se escondían en mi casa. En agosto de 1970 las autoridades recibieron una denuncia anónima y me detuvieron junto con mi marido. Estuve encerrada tres meses y medio, sin ninguna acusación formal. Sin ver la luz del sol. Sólo salía de la celda para ir a la sala morada, donde me torturaban. Me hicieron creer que mi hijo había sido entregado a un juez de menores, hasta que mi madre logró enviarme una foto diciéndome que estaba bien. Eso también fue una tortura.

–¿Cuál era la actitud de los torturadores de la dictadura?

–Era una tortura extremadamente machista. A las mujeres las desnudaban e insultaban constantemente. Un día, amarraron por el cuello una cría de cocodrilo y la pasearon por todo mi cuerpo desnudo, mientras yo estaba atada a una silla. Los choques eléctricos son algo indescriptible. Estás mojada, para que las descargas sean más intensas. Te colocan una punta del cable en el dedo y el otro en otras partes más sensibles como la nariz, el oído, la boca, la vagina o los pezones (…) Me torturaban porque no tenían nada que hacer.

–¿Qué siente al ver que Jair Bolsonaro está a punto de convertirse en presidente?

–Tengo la sensación de estar viviendo una película de terror. Me digo que no es posible que todo esto esté pasando de nuevo, de una forma tan violenta y brutal. Creo que el fascismo está rondándonos.

Temo por los negros, los homosexuales, los indígenas… por todo el pueblo brasileño, pero no pretendo quedarme callada, ni salir del país como no lo hice la otra vez… Nosotros (las víctimas de la tortura) debemos mostrar la fuerza para advertir que seguiremos resistiendo.

Información La Jornada.

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