Indígenas zapatistas gestan acciones de vida-existencia

niñas zapatistas

La transformación social profunda en México se dará si reconocemos primero que para los pueblos originarios y afromexicanos continúan las relaciones coloniales, que no sólo los afectan a ellos, sino a todo el país, porque no permiten la vida-existencia plena.

Esa es una de las reflexiones planteadas por la antropóloga Mariana Mora a partir de la lectura de su libro Política kuxlejal: autonomía indígena, el estado racial e investigación descolonizante en comunidades zapatistas, publicado por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (Ciesas).

Kuxlejal en tzeltal es un concepto que significa vida-existencia no del individuo, sino de una comunidad vinculada a un territorio, a la naturaleza, explica la autora en entrevista con La Jornada.

En el país, añade, ‘‘estamos viviendo una política de muerte por lo menos desde 2006, no sólo una muerte física, sino de destrucción del medio ambiente, el despojo territorial, una muerte social. Ante ello, lo que se ha gestado en los municipios autónomos indígenas es una política de vida-existencia”.

Por tanto, las relaciones coloniales no se podrán combatir si no se reconoce el racismo estructural e institucional que sucede en México, es decir, ‘‘si se va a impulsar una política de justicia transicional se necesita entender que no todas las víctimas son iguales”, puntualiza.

El libro Política kuxlejal: autonomía indígena… analiza también, de manera crítica, cómo las comunidades zapatistas conceptualizan lo político y cuestionan el ordenamiento vertical de la sociedad mexicana en términos de género, raza, etnicidad y clase.

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Desde 2006 vivimos en el país ‘‘una política de muerte, no sólo física, sino de destrucción del medio ambiente, una muerte social’’, sostiene Mariana Mora.Foto Yazmín Ortega Cortés

Es una invitación al lector para pensar en las formas de acción política de los zapatistas, la cual se da en el silencio o en el andar, sostiene Mora, ‘‘en pequeños pasos que a veces parecen no tener un enunciado, lo cual no quiere decir que no tengan una intención política. Eso es lo que quiero enfatizar en este libro, en cómo nos detenemos para realmente escuchar lo que se construye en los municipios autónomos, que son centrales, porque han sido el referente durante casi 25 años, pero no son los únicos.

‘‘Es un llamado, además, a la responsabilidad social que tenemos pueblos indígenas, afromexicanos y mestizos de escuchar lo que se está gestando en las comunidades, en procesos organizativos que parecen ser menores o donde parece que ya no está pasando nada porque no hay grandes actos.”

Movimientos sociales y condiciones históricas

Mariana Mora, doctora en antropología por la Universidad de Texas, detalla que ante el 25 aniversario del levantamiento zapatista que se celebrará el primero de enero no quería escribir un libro de nostalgia ‘‘ni hablar acerca de lo que sucedió en el pasado, porque no es una historia cerrada. Solemos pensar que los movimientos sociales surgen como reacción a lo que hace el Estado, a un despojo, una política autoritaria o lo que sea.

‘‘Pero ha sido un error de la izquierda pensar que siempre somos reactivos. No. Los movimientos sociales, a veces, van más allá de las condiciones históricas de las cuales surgen”, concluye la investigadora, quien también fue co-coordinadora del libro Luchas muy otras: zapatismo y autonomía en comunidades indígenas de Chiapas (2011).

Información La Jornada.

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