La circunstancia actual del país es de ‘‘mucha esperanza’’

‘‘Me preocupaba que ha habido como fenómeno editorial una banalización de la violencia a través de la narconovela. Quería que este libro no cupiera en esa idea. Hemos visto una literatura hecha para el mercado que quiere consumir esa violencia como si fuera el nuevo realismo mágico”, explica Pedro Ángel Palou en entrevista con La Jornada.

‘‘Me preocupaba que ha habido como fenómeno editorial una banalización de la violencia a través de la narconovela. Quería que este libro no cupiera en esa idea. Hemos visto una literatura hecha para el mercado que quiere consumir esa violencia como si fuera el nuevo realismo mágico”, explica Pedro Ángel Palou en entrevista con La Jornada.

El género policiaco, que se considera es el más apto para el entretenimiento, el puro escape o la evasión, es el que dice las cosas de la forma más seria. ‘‘Creo que la novela policiaca tiene esa virtud, es la que hace mejor crítica social y sí ha tenido un impacto muy importante”, opina el escritor Pedro Ángel Palou.

Alejado de la vertiente histórica, en su obra más reciente, Todos los miedos, el autor retrata de manera brutal lo que ocurre en el país: la violencia, las amenazas y los asesinatos de periodistas; las miles de víctimas que se convierten en números. Una novela contada en tiempo real.

‘‘En México ha habido una larga tradición de literatura social: la literatura testimonial ha sido fundamental y la novela policiaca. Esta novela quiere tener ambas cosas: el grado de lo testimonial y la crítica social.”

Secuelas de 30 años de neoliberalismo

Pedro Ángel Palou (Puebla, 1966) divide su tiempo entre México y Massachussets, donde es jefe del departamento de lenguas romances en la Tufts University.

Esa distancia le permitió escribir esta novela, donde los personajes principales son Daniela Real, periodista que busca dar nombre y apellido a las víctimas y descubrir a quienes están a la cabeza de las redes de corrupción, y Letona, ex militar y ex policía que convierte en su misión protegerla.

Esa obra, publicada por el sello editorial Planeta, retrata lo que vivimos en estos momentos. ‘‘En buena medida, aunque parezca un lugar común, estos 30 años de neoliberalismo han acabado con muchas de las cosas que funcionaban bien aquí. Sin que fuera un país necesariamente democrático y con muchas trabas y retrocesos, por lo menos era un México en el que había una cierta voluntad colectiva de construcción y un cierto creer en una utopía aunque fuera esa utopía de la identidad de lo mexicano.

‘‘Había una idea de que por lo menos la salud y la educación pública, ciertos elementos que el neoliberalismo fue destruyendo, te permitían una movilidad social. Al terminarse eso por completo, la inequidad comienza a ser brutalmente dispar, y el Estado así como subroga la salud subroga la educación, se quita las responsabilidades.

‘‘De Fox en adelante se subrogó sobre todo el control de la seguridad, pensando absurdamente por un lado que se podía dejar así como el comercio al libre mercado y luego la absurda guerra contra el narco mal planeada, con pésima inteligencia, no sólo militar sino inteligencia pura.”

Hoy, añade Pedro Ángel Palou en entrevista con La Jornada, estamos también en un momento en el que hay mucha esperanza por lo que pueda pasar con el nuevo gobierno, pero ‘‘al mismo tiempo ese bono democrático que se ha dado a Morena y particularmente a Andrés Manuel López Obrador le da al elector, a las personas, la sensación de que lo va a resolver todo y es ahí donde tengo el más grande temor: que esa esperanza se caiga muy rápido porque obviamente un ser humano en particular no puede resolver todos los problemas de un país por más que quiera”.

Sin embargo, las elecciones del pasado primero de julio sí fueron un clamor con desesperación. ‘‘Ese grito no es una reflexión, entiendo que no es el momento de reflexionar pero por lo menos gritemos colectivamente que estamos hartos, digamos: ‘basta’. Creo que la elección de este año fue un grito colectivo, pero ahora se necesita hacer un ejercicio de ciudadanía democrática permanente, acompañar al poder, denunciar al poder cuando haga mal las cosas, pero también acompañar las buenas decisiones con colectivos sociales y nombrando a las víctimas.

‘‘Mucha de esta justicia es restaurativa, no directa porque no se va a poder hacer justicia directa pero por lo menos que las víctimas sepan que hay una retribución del Estado y lo primero que ha funcionado muy bien es asumir que el Estado es el culpable y que tiene que pedir perdón y que nunca vuelva a haber un hashtagque diga ‘fue el Estado’.”

Pedro Ángel Palou asumió la responsabilidad de contar lo que ocurre en esta ficción documental. ‘‘Me preocupaba que ha habido como fenómeno editorial una banalización de la violencia a través de la narconovela. Quería que este libro no cupiera en esa idea. Hemos visto una literatura hecha para el mercado que quiere consumir esa violencia como si fuera el nuevo realismo mágico”.

La obra Todos los miedos será presentada mañana a las 19:30 horas en la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica (avenida Tamaulipas 202, colonia Hipódromo Condesa).

Información La Jornada.

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