La república de los jóvenes olvidados

José Blanco
AMLO ha planteado, a lo largo de su campaña, abrir las puertas de la educacion superior a los jóvenes que cuenten con bachillerato, aboliendo el examen de ingreso a las universidades. Más aún, a lo largo de su campaña ya ha abierto 19 escuelas universitarias, con un enfoque estrechamente vinculado al entorno socioeconómico de los estudiantes. Por ejemplo, el pasado marzo fueron abiertas en Veracruz cuatro de esas escuelas, en el contexto de la conmemoración de la expropiación petrolera. Los programas inaugurados son los de ingeniería en procesos petroleros (Poza Rica), ingeniería química de la industria petrolera (Coatzacoalcos), ingeniería administrativa de la industria petrolera (Minatitlán) e ingeniería en energías renovables (Río Blanco).

No hubo, desde luego, examen de ingreso. El propósito general del programa de educación superior de Morena, era de esperarse, ha escandalizado a los expertos. Francisco J. Marmolejo, que firma como especialista internacional en educación superior y es, actualmente, coordinador global de la educación superior del Banco Mundial, publicó el pasado 9 de junio un artículo titulado Palanca para el desarrollo, en El Universal; se trata, sin duda, de uno de los expertos con mayor reconocimiento en el sistema de educación superior mexicano.

Escribe: “…El tema de los ninis es una buena oportunidad para argumentar que… no existen soluciones mágicas o recetas de cocina, la atención integral a la juventud, sus aspiraciones y retos, requiere de acciones sistémicas. ¿Es la solución ofrecer oportunidades más viables de educación superior?, ¿o atender el problema de la estratificación en la calidad de la educación en los niveles previos?” El problema con este tipo de expertos es que ven su objeto: el sistema de educación superior, se preguntan cómo mejorarlo, y pierden totalmente el contexto socioeconómico en que ese sistema transita.

En su artículo, Marmolejo propone caminos atendibles para mejorar el éxito de los alumnos de primer ingreso, pero sus propuestas no atienden el problema de abrir mayores oportunidades de acceso a quienes tuvieron una educación básica, secundaria y media superior deficientes. Es así porque la solución única que concibe es atender el problema sistémico de la estratificación de la calidad de la educación en los niveles previos al superior. Por tanto, para Marmolejo, habrá más estudiantes en el nivel superior, si los niveles previos mejoran, y así debe ser. Entre tanto, la sociedad mexicana que continúe produciendo miserables excluidos y olvidados de la mano de la responsabilidad del Estado, jóvenes homicidas, jóvenes asesinados por jóvenes, y jóvenes encarcelados en grandes números, como lo ha referidos aquí, el domingo pasado, Rolando Cordera.

Becarios sí, sicarios no, es un punto de partida afortunado del casi próximo gobierno. No obstante, tiempo tendrá que haber para reflexionar, estudiar, debatir, el modo de solucionar de modo creativo, a un tiempo, el tema de una educación media superior y superior que gana en calidad y que cierra brechas entre bachilleratos y universidades, y que ve de modo crítico la endiablada dinámica de cambio del conocimiento y de la sociedad digital, que se nos viene encima, y también el tema hipersensible y de elemental justicia social, de ofrecer mayor y mejor educación a los jóvenes que hoy no encuentran más puerta que la que lleva a la postración de los olvidados, o al enrolamiento en el inmenso río de criminalidad que asfixia a la República.

Lula y Dilma, en Brasil, al lado de su Consejo de Rectores (la Anuiesbrasileña), llevaron a cabo una hazaña en la educación superior, que no tiene par en la historia de América Latina, en términos del crecimiento de la cobertura total y, en particular, la de las mujeres y los afrodescendientes; en términos de becas parciales, integrales y familiares: los tres tipos de becas tienen el propósito de apoyar a la educación superior; y en términos de creación y diversificación institucional. Aprender de esta experiencia es indispensable, y evitar sus fallos, necesario.

Las escuelas universitarias abiertas hasta ahora por Morena muestran un camino, entre muchos: el de la diversificación institucional. Parece un camino prometedor, por su enfoque hacia los excluidos, apoyados con becas aparentemente suficientes, conectándolos con las posibilidades de desarrollo local, mediante la educación superior. Este es un punto de programa que hasta ahora no había recibido atención. Se aumenta la cobertura, se atiende a jóvenes olvidados y se promueven estratégicamente las actividades económicas en el plano local.

Una mirada a los sistemas de educación superior revelará que, especialmente en los países desarrollados, existen instituciones para gran diversidad de funciones, sociales, económicas, culturales. Así, es posible atender también a historias académicas diversas, aunque es ineludible que el sistema como conjunto se adecue al cambio perenne.

Fuente: La Jornada.

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