Leer para labradores de tabaco, práctica con estatus de patrimonio cultural de Cuba

El oficio de lector de tabaquería surgió en el siglo XIX y fue suspendido por los gobernantes españoles, pues permitía la propaganda independentista. Gricel Valdés-Lombillo Pérez hace más de 25 años lo aprendió y sabe que un buen lector es ‘‘un confesor’’ para los tabaqueros y lo promueve entre empleados de la fábrica en la que labora. Las dos imágenes históricas de lectores provienen de Internet, de autor desconocido, y las de lectoras son de la revista digital Ruta Cuba.

El oficio de lector de tabaquería surgió en el siglo XIX y fue suspendido por los gobernantes españoles, pues permitía la propaganda independentista. Gricel Valdés-Lombillo Pérez hace más de 25 años lo aprendió y sabe que un buen lector es ‘‘un confesor’’ para los tabaqueros y lo promueve entre empleados de la fábrica en la que labora. Las dos imágenes históricas de lectores provienen de Internet, de autor desconocido, y las de lectoras son de la revista digital Ruta Cuba.

La Habana. Fidel Castro se deleitó durante casi medio siglo con el aroma de los afamados puros cubanos, enrollados por expertos a mano al ritmo de un oficio del siglo XIX que sobrevive: los lectores de tabaquería.

Reconocidos puros de las marcas Cohiba, Romeo y Julieta, Partagás o Montecristo han recorrido el mundo tras ser confeccionados hoja a hoja en las fábricas, mientras los llamados lectores de tabaquería leen noticias, novelas clásicas, frases célebres y hasta policiales de moda.

‘‘Una lectora de tabaquería es un privilegio muy grande. Que tengas a una persona que enseñe en la vida diaria y te instruya todo lo que es nacional e internacional (…) es un trabajo maravilloso’’, dijo Mayra Gallardo sin mover su vista de cada una de las hojas de tabaco a su alrededor.

Proporciona cultura y un amplio espectro en la vida

Tres veces al día los lectores de tabaquería abren sus micrófonos y hablan a una multitud de obreros, una tradición que comenzó en 1865 para instruir a los tabaqueros. En 2012 esta práctica fue reconocida como patrimonio cultural de Cuba.

Los habanos, vistos como símbolo de la opulencia capitalista, están considerados entre las principales exportaciones de la frágil economía cubana. Sin embargo, Cuba no puede vender sus productos en Estados Unidos, el mayor mercado del mundo, debido al embargo comercial impuesto desde hace décadas.

Un incremento en las ventas de los puros cubanos en China, el tercer mercado tras España y Francia, ha elevado los ingresos globales de Habanos SA a un récord cercano a 500 millones de dólares en 2017, según cifras oficiales.

‘‘Es un trabajo hermoso, único en el mundo. Es el oficio que proporciona cultura, proporciona buenas relaciones y un amplio espectro en la vida de cualquier persona que le guste estar en contacto con la humanidad’’, dijo Francisco González, lector de tabaquería con un libro entre las manos frente al micrófono en la fábrica.

Los lectores se han vuelto indispensables en las factorías. Para algunos son como un reloj que marcan el ritmo de trabajo y para otros como sacerdotes que aconsejan e influyen en la vida.

‘‘Es un oficio único en el mundo que hay que defender a capa y espada’’, dijo Gricel Valdés, lectora de tabaquería, mientras fuma un puro hecho a mano y una nube de humo la envuelve.

Información La Jornada.

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