Los indígenas necesitan ser dueños de su destino, plantea León-Portilla

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La solución del problema de la pobreza en México, sobre todo entre los pueblos indígenas, ‘‘no es regalar dinero, pues éste no les sirve para nada. Hay que brindarles la posibilidad de ponerse de pie, de ser dueños de su destino”, dijo el filósofo e historiador Miguel León-Portilla (Ciudad de México, 1926) durante el foro Pobreza y cultura indígena en México.

El encuentro fue organizado por el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (Imdosoc), en cuya sede se efectuó la mesa en la que participó el autor de Visión de los vencidos, quien comentó que son pocas las invitaciones que acepta para participar en actos públicos por las dificultades físicas que, a sus 92 años, le ocasionan su ‘‘exceso de juventud”, bromeó.

Con el buen sentido del humor y la lucidez de siempre, León-Portilla abordó un tema que, dijo, le interesa mucho: la situación en la que se encuentran en la actualidad los pueblos originarios.

Siempre deben vivir con dignidad

León-Portilla, experto en filosofía náhuatl, reconoció que es un enamorado de la cultura indígena, a la que ha dedicado todas sus investigaciones académicas, y que cuando en México se piensa en los indígenas ‘‘se habla de sus extraordinarios monumentos arqueológicos, de sus códices o, en el caso de los mayas, de sus glifos o en que ellos descubrieron el concepto del cero, o en su legado alimenticio.

‘‘Pero cuando sale el tema de los sacrificios humanos, muchos tragan camote. A mí no me da miedo hablar de eso, y espero que no me excomulguen aquí por hacerlo.

‘‘En una conferencia que di en Madrid dije que de alguna manera el sacrificio humano en Mesoamérica puede compararse con el sacrificio humano y divino de Jesús. Es decir, no debemos negar los sacrificios humanos, sino entenderlos, aceptarlos, explicarlos.

‘‘Porque a veces no nos fijamos en los aspectos que ya mencioné, y olvidamos que en el mundo indígena hubo guerras terribles, epidemias, hambrunas, pestes, situaciones que no ha sido exclusivas de ellos.

‘‘La historia humana es una historia de conquistas. Las guerras han seguido y seguirán, lamentablemente. Cuando Alexander de Humboldt vino a México en 1803 dijo que no existía otro país donde el contraste entre la riqueza y la pobreza era más pavoroso. Esto se debía, escribió, a cierta indolencia de los indígenas y a la terrible voracidad de los no indígenas.

‘‘Hasta nuestros días esa situación continúa. Vayan a Chiapas, a la Mixteca y verán que existe. Han realizado campañas para abatir la pobreza extrema y no se ha logrado. México tiene un territorio tan grande que podría dar para comer a todo el mundo, pero siguen la explotación y la miseria. Por eso, no nos quedemos con la sola imagen de las bellezas culturales del mundo indígena, eso ayuda a que los respetemos y a no olvidarlos, pero hay que entrarle a esa parte terrible que es la miseria. Ese es el reto”.

El investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) insistió en que ‘‘no queremos tener indios de museo, pero también, si ellos quieren dejar de ser indios y olvidarse de sus lenguas, están en su derecho, pero siempre, hay que dejarlos vivir con dignidad”. Miguel León-Portilla advirtió que las lenguas indígenas están amenazadas, en peligro inminente de desaparecer, por eso, también ‘‘hay que respetar si las comunidades indígenas quieren mantenersus idiomas, su aprecio por la tie-rra, sus tradiciones.

‘‘Los indígenas no tienen mentalidad capitalista, como muchos de nosotros, que para desgracia o no, sí la tenemos. Los indígenas nos enseñan el amor por la naturaleza, que es abrirnos un camino en este mundo moderno y terrible en el cual la naturaleza está profundamente herida, para que no caigamos en la destrucción del ambiente.

‘‘Los indígenas nos dan sus lenguas, que son metáforas maravillosas de un mundo de riqueza insospechada”, refirió.

Por ejemplo, el historiador explicó qué la palabra educación ‘‘viene del latín educatio, que significa sacar al otro de la rudez de la ignorancia y en náhuatl ixtlamachiliztli: acción de dar sabiduría al rostro ajeno. ¿Qué bonito, no? ¿Verdad que es mejor?

‘‘Estamos ante un reto, queremos que nuestros hermanos indígenas superen la miseria y les regalan billetes. No. No sirve de nada. Regalémosles la posibilidad de conservar sus valores y de enriquecerse con la verdadera belleza que es la educación”, concluyó.

En el panel participó también monseñor Juan Maniul Mancilla, obispo de Texcoco, con el tema El valor indígena que hemos olvidado y menospreciado, y la maestra María Ayala, de la asociación Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, con la charla titulada Pobreza e indígenas en el México actual.

Información La Jornada.

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