Miles de trabajadores argentinos acatan un paro general de 36 horas

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Multitudinaria movilización acompañó ayer el paro en Argentina con un acto de protesta en Plaza de Mayo.

Buenos Aires. Alrededor de medio millón de trabajadores, agrupaciones sociales y políticas marcharon desde distintos puntos de la ciudad y realizaron un acto multitudinario en la Plaza de Mayo, en el comienzo de un paro de 36 horas, con movilización, convocado por las dos Centrales de Trabajadores de Argentina (CTA), el Sindicato Bancario Camioneros y otros sindicatos contra el ajuste y las imposiciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), y que tuvo momentos de tensión por el envío de un verdadero ejército de fuerzas de seguridad, que intentó provocar a los manifestantes en el Puente Pueyrredón.

A partir de la medianoche de este lunes estos sectores se unirán al paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), que por sus alcances será el mayor de los cuatro paros contra la administración del presidente Mauricio Macri, quien se encuentra en Estados Unidos para publicitar la imagen de un país que no existe aquí, como denunciaron los discursos de este día.

Uno de los oradores más fuertes fue Pablo Micheli, titular de la CTA Autónoma, quien describió la dramática situación que se vive y advirtió que se realizarán las marchas que sean necesarias ante la insensibilidad del gobierno de Macri, quien sostuvo que se postulará para una relección en las presidenciales de 2019. Micheli llamó a abrir en forma urgente las negociaciones salariales, lograr aumentos de emergencia, recuperar la industria nacional y frenar los despidos.

Agregó: no es cierto que la única alternativa que tenemos como pueblo es aceptar esta vergüenza y deshonra que tenemos como gobierno y al FMI.

El secretario general de la CTA, el maestro Hugo Yasky, se refirió con dureza al viaje de Macri a Estados Unidos para mendigar ayuda del FMI y seguir endeudándose, al aseverar que el mandatario debe tener las rodillas entumecidas por estar mucho tiempo arrodillado ante quienes ven a Argentina, a Brasil y a la región como el patio trasero del mundo.

Las críticas se multiplicaron durante el acto, donde también fue importante el discurso de Sergio Palazzo, del sindicato bancario, y Pablo Moyano, de Camioneros.

En la mañana las fuerzas de seguridad intentaron varias veces avanzar sobre la multitud en Puente Pueyrredón para impedir que pasaran desde la provincia a esta capital. La enérgica actitud de los dirigentes que contenían a unos y otros logró calmar una situación que pudo terminar en tragedia.

En la tarde se reportó que un grupo muy pequeño de encapuchados arrojó una bomba molotov contra una sede de gendarmería, algo que se denunció como una acción provocadora de las propias fuerzas de seguridad para crear violencia y desacreditar las marchas.

Por otra parte, unas nueve cámaras de Pequeñas y Medianas Empresas decidieron realizar un persianazo (bajar las persianas de sus locales, comercios e industrias) en defensa de la producción nacional y el trabajo.

El obispo de Moreno-Merlo, dos de los municipios más castigados del conurbado, monseñor Fernando Maletti, recordó que los comedores de las iglesias cada vez con mayores necesidades representan un termómetro de la realidad social y por todo esto están pidiendo como Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina garantizar la seguridad alimentaria de toda la población, en forma urgente. Este martes el paro será total.

Información La Jornada.

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