Murió Marie-José Tramini, albacea del legado del Nobel literario mexicano

En esta foto inédita aparecen personajes de la vida cultural de México, captados en septiembre de 1975; de pie y de izquierda a derecha: jugando con una máscara, Tomás Segovia, Gabriel Zaid, Marie-José Tramini, Alejandro Rossi, José de la Colina, Salvador Elizondo; sentados: Octavio Paz, Juan García Ponce, Michelle Albán y Kasuya Sakai.

En esta foto inédita aparecen personajes de la vida cultural de México, captados en septiembre de 1975; de pie y de izquierda a derecha: jugando con una máscara, Tomás Segovia, Gabriel Zaid, Marie-José Tramini, Alejandro Rossi, José de la Colina, Salvador Elizondo; sentados: Octavio Paz, Juan García Ponce, Michelle Albán y Kasuya Sakai.

Marie José Tramini, depositaria del legado del premio Nobel de Literatura 1990, Octavio Paz (1914-1998), falleció ayer en su departamento de la Ciudad de México y por la noche fue despedida por familiares y amigos que se dieron cita en una funeraria de Félix Cuevas.

Fue la titular de la Secretaría de Cultura federal, María Cristina García Cepeda, quien informó del deceso en su cuenta de Twitter: ‘‘Lamento profundamente el fallecimiento de Marie-Jo Paz, viuda de Octavio Paz y amiga entrañable. Comparto mi pena con sus amigos cercanos y la comunidad intelectual”. Hasta el momento se desconoce qué pasará con el legado del poeta.

El presidente Enrique Peña Nieto también hizo una declaración en esa red social: ‘‘Lamento la pérdida de Marie-Jo, compañera entrañable de Octavio paz e integrante importante de la comunidad cultural de México. Mis condolencias a sus familiares y amigos”.

Marie-José Tramini, quien en agosto cumpliría 84 años, nació en Córcega, Francia en 1934, y conoció a Octavio Paz cuando éste era embajador en India. Su primer encuentro fue en 1962, pero ella se fue de ese país sin despedirse de él. Después se rencontraron en una calle de París y en 1964 se casaron en el jardín de la embajada en India.

Su encuentro, en 1964, inspiró el poema Viento entero, de Paz, publicado en 1965, en una edición limitada de 197 ejemplares, numerados y firmados por el autor, en papel hecho a mano en Jaipur, Rajastán. En 2014 fue publicado en versión facsimilar por la Dirección General de Publicaciones del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

Hace dos años la periodista Elena Poniatowska publicó un artículo en estas páginas: ‘‘Nunca en mi ya larga vida había conocido a una mujer que viviera sólo en función de un hombre”. Eso, hasta que conoció a Marie-José.

‘‘Tenía estilo y una gracia natural y elegante. Todo lo que se le acercaba fluía como ella misma. Era hospitalaria, interesada en lo que hacíamos y a menudo muy graciosa. A todos sus amigos en Cambrigde, Octavio y Marie-Jo les parecía la pareja perfecta. Cuando se dirigía a ella, fuese de frente o desde otra habitación, decía: ‘Marie-Jo’, con ese tono afectuoso y crepitante tan suyo que siempre sugería la necesidad de consultar su opinión… urgentemente.

Poniatowska retoma: ‘‘En alguno de sus múltiples viajes con Paz, al llenar el formulario que reparten las azafatas antes del aterrizaje, Marie-Jo preguntó a Octavio: ‘¿Qué pongo?’, en el renglón que se refiere al trabajo: ‘Pon musa’, le dijo Octavio. Tenía razón”.

A la muerte de Paz, Marie-José se convirtió en férrea protectora de su legado y era invitada frecuente a los homenajes y encuentros dedicados al Nobel, porque fue ella quien conoció por completo al hombre, al personaje y su obra.

Hasta el momento se ignora qué pasará con el legado del poeta. Marie-José y Paz no tuvieron hijos.

Información La Jornada.

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