Oasis con música y cuentacuentos en sitios de resguardo de afectados por el sismo

ecuador terremoto

Ciudad de México. Ayudar desde lo que se sabe hacer es la directriz para acudir a los albergues que ocupan los damnificados del sismo de magnitud 7.1 del pasado martes.

Eso realiza la editora Erika Olvera, quien acompañada de amigos lleva música a quienes perdieron todo. Ella toca guitarra, ukelele, percusiones y también canta, así que después del temblor, y al ver que ya estaban cubiertas otras necesidades inmediatas, como alimentos, agua y manos, pensaron en cómo ayudar.

El jueves estuvieron en el albergue instalado en la sede de la delegación Benito Juárez.

“Fue pensar, ¿para qué sirvo?, ¿qué puedo hacer? y encontrar la forma de ayudar a la gente a pasar un ratito, que por unos minutos olvide lo que está viviendo. Así que nos organizamos a través de grupos de WhatsApp y Facebook, nos avisaron de la delegación que había un espacio que cubrir a las seis de la tarde del jueves y fuimos. No llegaron todos, estábamos nosotros (Colectivo Zapote) y un grupo de impro; nos organizamos en cinco minutos y musicalizamos los cuentos que ellos improvisaban”.

De los relatos pasaron a las canciones, las personas hacían peticiones especiales; un niño pidió Las calaveras y las ruinas, canción inexistente y que ellos inventaron en el momento, pero le pusieron un ritmo alegre. La letra dice así: Las calaveras saldrán a bailar/ todo estará bien/ nos vienen a cuidar.

Los niños gritan eufóricos ¡Noooo!, mientras la cuentacuentos afirma en la narración: Debo ser paciente. Sentados en el suelo, los pequeños escuchan atentos y brincan ante el entusiasmo del relato.

Atrás las botellas de agua son movidas por cadenas humanas de mano en mano. El Fondo de Cultura Económica difundió en redes sociales un breve video sobre el trabajo que desarrolla en albergues, como el del deportivo Coyuya; es parte de los actos de solidaridad con los que ahí se resguardan con motivo del sismo.

Literatura infantil y juvenil

Mientras, la ciudad sigue en emergencia, con rescatistas en ardua labor entre escombros, centros de acopio instalados por todas partes y el constante ulular de las sirenas de las ambulancias.

El recuento de daños avanza y continúa la espera de que las actividades se reinicien en la urbe.

Compartamos historias, es el llamado que desde la Secretaría de Cultura federal se hace para donar libros de literatura infantil y juvenil a los afectados por el temblor. Se invita a llevar los donativos de letras hasta el Museo Nacional de Culturas Populares, en avenida Hidalgo 289, centro de Coyoacán.

Por otra parte, el Museo Tamayo Arte Contemporáneo funcionó desde el jueves, viernes y madrugada del sábado como centro de acopio para ayudar a las víctimas del terremoto.

Los donativos fueron recibidos en la sala educativa del recinto, ubicada en el costado norte de la puerta principal, en Circuito Gandhi y Reforma s/n, Bosque de Chapultepec.

Se recabaron colchonetas, bolsas de dormir, tiendas de acampar, lonas, ropa, cobijas, cobertores y bolsas de sopa de pasta, así como materiales y herramientas de construcción (costales de cemento, palas, picos, etcétera).

Todo será destinado al albergue de damnificados de Hueyapan, municipio de Tetela del Volcán, Morelos, ubicado en los límites con el estado de Puebla, a unas tres horas de la Ciudad de México, donde varias casas habitación se colapsaron o dañaron severamente por el movimiento telúrico.

Los enseres se transportarán hoy por la mañana en el autobús que sirve de Museo móvil Tamayo, además de que el equipo del área educativa del recinto (ocho talleristas y nueve personas de servicio social), hará también el viaje a esa comunidad para impartir talleres de arte y proyectar películas, actividades dirigidas a niños y jóvenes, en particular.

Información La Jornada.

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