[#Opinión] Andanzas

Colombia Moya

Raúl Parrao y su bizarría

Raúl Parrao. Foto: José Antonio López.

Raúl Parrao. Foto: José Antonio López.

Muy principiante aún, hace algunas décadas, lo integramos a las temporadas de La joven danza mexicana en la UNAM, con el propósito de impulsar y dar a conocer a toda esta nueva gente de danza en un gran teatro como la sala Covarrubias con el prestigio de la UNAM y la calidad de nuevas generaciones y nuevo teatro con todo lo necesario para la danza profesional.

El día de hoy, haciendo a un lado la constante amnesia que toda la vida ha distinguido a la danza mexicana, Raúl Parrao, autonombrándose actualmente Sr., perdón, Mr. Bizarro, ha desarrollado notablemente su teoría de lanzarse a quebrar, romper o transformar todo lo que está hecho o hacen los demás, vieja receta de todos aquellos que se dicen innovadores o logran realmente aportar un nuevo aspecto, una nueva corriente de la danza en caso de medirse con otros competidores. ¿Mats Ek, perhaps…?

Apoyado afortunadamente por el presupuesto del Estado, aguerridos escritores y el idioma y la cultura gringa, perdón, estadunidense, esta criatura singular se ha instalado en le grandeur de los genios, como si fuésemos bobos o recién nacidos, lo que para mis pulgas me parece un verdadero fraude y tomada de pelo.

Algo hay en la más reciente obra de Parrao que la hace repetitiva incoherente y desmadrosa, supuestamente apoyada en la protesta, la inconformidad, el valor, el rompimiento, etcétera; aunque en realidad es una propuesta pobre, inconsistente y fea, donde realmente no aporta nada nuevo.

Lo demás es fácil: crítica a la sociedad, harto sexo desinhibido, retorcimientos y quebrantos corporales, percusiones arrolladoras, apoyadas siempre en la imagen del escritor William Burroughs, y todo lo que no se parezca a la estructura, digamos normal, de la obra co- reográfica y la construcción genuina de nuevas formas dancísticas, pero que sea danza de verdad, misma que temo no conoce a fondo.

En su obra Inter-Z-on-E=Universo-E/x, titulada con jeroglíficos inocentones en busca de originalidad pour épate les burgeoises, dejá vu, y con toda la caballería que apoya el genio del coreógrafo por escrito en dos o tres textos en el programa de mano del 21 y 22 de agosto, sobre sus más recientes presentaciones en Bellas Artes que cuentan y describen la pieza, así como la personalidad e importancia de la obra de Raúl, quien es un genio según ello, lo cual me parece demasiado ruidoso para las pocas nueces que en realidad contiene la tal danza bizarra.

Los estupendos bailarines del Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac), que bien podrían bailar con Jiri Kylian, expresan el lenguaje asteroide que les impone Raúl, pues las contorsiones, arquitectura corporal y los movimientos bizarros creados por Raúl Parrao, quien anda por las nubes del ego, realmente no son nada impresionantes, novedosos y genuinos, aunque bien podría tal vez hacer un trabajo creativo en verdad comprometido con los parámetros de la danza innovadora o bizarra; simplemente de calidad, una buena danza con la creatividad que se pondera y que desarrollan los grandes coreógrafos en Europa, Estados Unidos y Asia sin tanto rollo.

Es penoso que en este país la danza es en ocasiones una especie de loro desbocado, que intenta vendernos su idea de sí misma con el verbo y no con los hechos que requiere la esencia novedosa, pura y renovadora; digamos algo así como un Picaso, Klee en danza, o tantos otros que rompieron, pero lograron realmente proponer algo nuevo, concreto y visible sin rollo.

Parrao tiene mucha suerte y un equipo privilegiado; esperemos que la respetuosa sinceridad de mis impresiones sobre sus funciones en Bellas Artes, el 21 y 22 de agosto, que son claras, francas y genuinas, sea comprendida. Por mi parte, desde la UNAM me pareció valeroso y talentoso. Siempre lo protegí, aprecié, promoví e impulsé dentro de lo posible por su talento y obra, pero hoy me siento un tanto defraudada; aunque con fe en su verdadero talento y capacidad de hacer danza súper bizarra. Valiente, heroica, feliz e inspiradora, dando verdaderamente el salto requerido que Raúl Parrao parece soñar, a pesar de sus éxitos por el mundo entero, según reza su currículo, instalado en la realidad.

Fuente: La Jornada.

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