[#Opinión] De lo que no se habla

Miguel Carbonell

Los cambios en el gabinete presidencial han generado un verdadero aluvión de textos en la prensa, coberturas de radio y televisión, así como todo tipo de especulaciones vacuas sobre las candidaturas presidenciales del lejanísimo 2018.

Nuestros sesudos analistas parecen olvidar que en política una semana es como toda una vida y que de aquí a dos años los que hoy parecen estar más vivos serán cadáveres políticos, mientras que otros que suenan menos tomarán con fuerza el escenario público nacional. Llenar páginas y editoriales haciendo futurismo político es una muestra más de la [ojera intelectual de nuestra clase “pensante”.

Pero junto a ese arrebato profético de tan bajo nivel, lo que se pone en evidencia es la falta de análisis de fondo sobre temas que nos deberían preocupar mucho más, ya que tienen un enorme impacto sobre la vida de las personas.

Poco se habla de lo atrasados que vamos en la puesta en marcha de la reforma penal, que si bien es un tema que viene desde el año 2008, lo tenemos a la vuelta de la esquina puesto que la fecha límite señalada por la Constitución es el 18 de junio de 2016. La comisión de delitos afecta a más de 20 millones de personas cada año en el país, pero de eso casi nadie habla.

Tampoco se pone mayor énfasis en un tema vinculado con el de la reforma penal: la preparación tan deaciente de nuestros policías. Circulan en YouTube y Facebook una buena cantidad de videos en los que resulta evidente que nuestros policías no están preparados ni siquiera para realizar las funciones más obvias que exige su labor, como arrestar a una persona. Las técnicas de detención, el uso proporcional de la fuerza, el manejo de las “esposas”, la defensa personal y otras cuestiones básicas son ignoradas por nuestros representantes de la ley, que sufren todo tipo de burlas e improperios de parte de la ciudadanía. Pero de eso se habla más bien poco en nuestra “comentocracia”.

Tampoco se habla de la baja calidad de nuestro sistema de educación media y superior. Ahora que viene la sucesión en la Rectoría de la UNAM, valdría la pena detonar algún tipo de debate que nos permita contestar al menos dos preguntas que le deberían quitar el sueño a muchos: ¿es aceptable que la universidad más grande del país continúe dejando fuera al 90 por ciento de los aspirantes a formar parte de su comunidad, tal como ha venido sucediendo en los años recientes? ¿Cómo hacemos para que tanto la UNAM como algunas otras universidades públicas o privadas entren en la lista de las 100 mejores del mundo? Tampoco se han visto muchos comentarios sobre esos temas.

Otro asunto: ¿cómo estamos en materia de infraestructura? Mientras todas las miradas se dirigen a un proyecto de poco alcance, como es el tren DF-Toluca, nos estamos perdiendo de ver la gran película de la ausencia de infraestructura que el país sigue necesitando con urgencia. El Colegio de Ingenieros de Estados Unidos daba a conocer hace poco que más de 110 mil puentes en su país estaban en situación ruinosa y que la falta de infraestructura para el transporte suponía una pérdida de más de 100 mil millones de dólares anuales por el tiempo que las personas pasan en sus vehículos y por el desperdicio de combustibles que supone. ¿Dónde están los análisis parecidos que nos expliquen dónde estamos parados en México en materia de infraestructura?

Me temo que los datos que escucharemos hoy, cuando el presidente Peña Nieto presente su tercer Informe de Gobierno, no nos van a sacar del lugar común, de las celebraciones vanas, de los eslóganes motivacionales con los que la clase política adorna sus discursos, en ausencia de verdaderos diagnósticos y de propuestas sensatas. Pero la culpa no es del Presidente, sino de la atmósfera permisiva e indolente que hemos entre todos creado a partir de una opinión pública que especula pero no investiga, que adula o martiriza pero no sabe criticar con fundamento, que se aja en lo obvio pero deja a un lado lo importante. Y así estamos, hundidos en la mediocridad de siempre.

Investigador del IIJ-UNAM.

@MiguelCarbonell

Fuente: El Universal.

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