[#Opinión] Entre mentiras, fantasmas y amenazas

Alejandro Encinas

Un fantasma recorre Palacio Nacional, el fantasma de la indignación. Todas las fuerzas del viejo régimen se han unido en santa cruzada para acosar dicho fantasma, desde el Ejecutivo federal y sus huestes, hasta la élite política y empresarial, emprenden campaña y prohíjan amenazas contra la disidencia que emerge ante sus fracasos.

El mensaje de Peña Nieto con motivo de su tercer año de gobierno es copia _el de esa realidad. En éste se da cuenta de un año difícil —que lo fue— para el país. Reconoce acontecimientos lamentables en Iguala; la fuga de Joaquín Guzmán Loera, así como las denuncias de actos de corrupción en el ámbito público, y de condicto de interés en el ámbito de lo privado, que, dice Peña Nieto: “han generado molestiaeindignaciónenlasociedadmexicana”y“lastiman el ánimo de los mexicanos y la con_anza ciudadana en las instituciones”, ¿y…? No pasa nada.

Por el contrario, en la parafernalia que enmarcó este acto, la primera _la estuvo ocupada por los principales protagonistas de los escándalos presidenciales, los empresarios de Higa y OHL, Armando Hinojosa y José Andrés de Oteyza, beneficiarios de los millonarios contratos de infraestructura y concesiones públicas; por la “primera dama” y la “familia presidencial”, propietaria de la Casa Blanca, y célebre en sus declaraciones públicas, como las de Sofía Castro, quien durante la entrega de los premios Arlequín 2014, declaró: “no es momento de hablar de Ayotzinapa, venimos a celebrar”.

A sus espaldas, el gabinete ampliado, representantes de los poderes de la Unión, gobernadores de los estados, la élite del poder y sus súbditos, entre quienes se encontraban los responsables, cuando menos, de la ineficacia de las acciones contra la violencia, la inseguridad y el combate a la pobreza, así como los presuntos responsables, por acción u omisión, de los acontecimientos en Iguala y de la fuga del Chapo Guzmán.

El mensaje del Ejecutivo contiene un conjunto de afirmaciones, verdaderas perlas de un México inexistente, que dan cuenta de cuán ajeno se encuentra de la realidad que enfrenta la inmensa mayoría de los mexicanos. A saber:

“Es un hecho que la violencia está disminuyendo en México”, cuando los homicidios cometidos en menos de tres años de su gestión superan la cifra de 45 mil, promedio superior a los 70 mil registrados en los seis años de la absurda guerra contra el crimen impulsada por Felipe Calderón.

“El compromiso de México con los Derechos Humanos, se refleja en una política migratoria integral, respetuosa de la dignidad de las personas”, cuando la cifra de personas desaparecidas alcanza a 25 mil 230 personas, principalmente inmigrantes.

“La Cruzada Nacional contra el Hambre ha demostrado ser una estrategia efectiva para combatir la pobreza extrema y el hambre”, cuando la pobreza sumó a dos millones más de mexicanos en este gobierno.

“La aceleración de nuestra economía se debe al dinamismo del mercado interno, a partir de un mayor consumo de las familias mexicanas”, cuando continúa la caída estrepitosa del poder adquisitivo de los salarios.

Y culmina: “Hay frustración y pesimismo; desencanto y malestar social. Los medios digitales y las redes sociales redejan estos sentimientos de preocupación y enojo”. “En este ambiente de incertidumbre, el riesgo es que las sociedades opten por salidas falsas”. “De manera abierta o velada, la demagogia y el populismo erosionan la confianza de la población; alientan su insatisfacción; y fomentan el odio en contra de instituciones o comunidades enteras”.

Resurge el discurso de la conjura, el del peligro para México. De nueva cuenta, los fantasmas acosan al sistema y pretenden desestabilizarlo, dividir a los mexicanos que gozan de la paz y prosperidad que las instituciones les brindan. El Ejecutivo federal es incapaz de reconocer sus errores, limitaciones y la corrupción que corroe a las instituciones que encabeza. Para él, el mal es ajeno a su desempeño, cuando en realidad el fantasma que recorre Palacio Nacional desde sus cimientos es el de su propio fracaso. Para muestra un botón: Ayotzinapa.

Senador de la República

Fuente: El Universal.

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