Pantalla Nómada / Directores promesa en la Cineteca

ceb1ad19-4998-4dbf-9b81-c7316e95e1f7

México. Películas producto de una capacidad precoz, reconocidas en foros internacionales, es la apuesta de la Cineteca Nacional al echar a andar un nuevo ciclo con títulos de realizadores que prometen. Es un ejercicio arriesgado y hasta arrogante si se quiere pretender articular una muestra con directores que se piensa serán referencia en años próximos. El tiempo dirá si el ciclo Talento Emergente cumple con ese cometido.

Lo cierto que esta selección, que arranca mañana, refresca aún más las opciones para apreciar un cine apartado del fenómeno blockbuster. La modernidad cinematográfica ha hecho se disparen las filmografías, las tendencias, las prácticas, las autorías. Esta cine-omnipresencia, lejos de agotarnos nos seduce.

Talento emergente trae títulos de producción nacional. Muerte en Arizona (2014) es una coproducción con Bolivia en la que su director Tin Dirdamal construye una ficción post apocalíptica con revestimiento de cine documental. Del mexicano David Pablos está su ópera prima, que pasó por Venecia, La vida después (2013) sobre las relaciones de parentesco y la familia como una institución venida a menos.

La ópera prima de la argentina asentada en México Natalia Bruschtein está entre lo más personal de esta selección. Tiempo suspendido (2015), es un documental sobre su abuela aquejada por el Alzheimer y madre de desaparecidos por la dictadura. Huecos de pasado personal se revelan penosamente a la par de un doloroso reclamo por justicia en este ejercicio de cine-memoria armado a partir de vestigios.

En la colombiana La tierra y la sombra (2015), el realizador César Augusto Acevedo narra la historia de un hombre quien vuelve al Valle del Cauca para cuidar a su hijo enfermo de los pulmones por el humo de las quemas de la caña de azúcar. Sus cuidadas imágenes dan fe del por qué la película se quedó con el premio Cámara de Oro en Cannes por mejor ópera prima. Y es también su tratamiento realista social a la Ken Loach lo que la hace interesante.

De tierras más lejanas encontramos a Manakamana (Nepal, Estados Unidos, 2013) de Stephanie Spray y Pacho Velez. El filme muestra viajes desde el interior del cablecarril que conduce a decenas de personas hacia el templo sagrado de Manakamana. Un catálogo de fisionomías y presencias es el único espectáculo en este ejercicio atrevido, de registro corporal que prioriza la inacción pero que tácitamente refleja una cultura y costumbres que importa conocer.

Otra recomendación es Encuentros después de medianoche (2013), ópera prima de Yann González en la que una pareja organiza una orgía con su sirvienta travestí. Fiel al cine francés más imaginativo y estilizado en su puesta en escena, es una alocada fantasía de martilleos subliminales que no hay que dejar pasar.

Información y foto La Jornada.

Shortlink: