Pemex y CFE: pérdidas inexplicables

El INEGI explica que noviembre es un mes con una inflación no subyacente tradicionalmente alta debido al fin del programa de tarifas eléctricas de verano en algunas ciudades del norte del país. Foto: Excélsior.

Al renglón de las malas cuentas en materia económica que la administración federal saliente dejará al próximo gobierno de la República –y a la ciudadanía– deben sumarse las descomunales pérdidas registradas en el primer semestre del año por las mayores empresas del Estado, Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

En ambos casos, el primer dato que reclama atención es el marcado contraste entre los resultados de los primeros seis meses de 2018 y los de 2017: mientras el segundo trimestre del año pasado Pemex alcanzó utilidades de 32 mil 780 millones de pesos, en el mismo periodo del presente sufrió una pérdida neta de 163 mil 172 millones 505 mil; por su parte, la CFE pasó de perder 9 mil 923 millones de pesos en 2017 a 39 mil 864 millones, es decir, en sólo la mitad de este año perdió cuatro veces más recursos que en todo el ciclo anterior.

El reporte de resultados financieros enviado ayer por la compañía petrolera a la Bolsa Mexicana de Valores arguye que el quebranto tiene su origen en la depreciación del peso mexicano ante el dólar, que significó un deslizamiento de 1.52 pesos por unidad de la moneda estadunidense entre el 31 de marzo y el último día de junio. En el caso de la entidad encargada de suministrar energía eléctrica a hogares, comercios e industrias, se ha explicado la mayor parte de la caída por el aumento en el costo de los combustibles usados en la generación de electricidad, un hecho que debió haber impulsado la bonanza de la otra compañía citada. Este puntual incremento en los precios del petróleo –que prácticamente se han triplicado desde inicios de 2016– hace tanto más chocante la merma financiera reportada por la empresa a cargo de la extracción y distribución de hidrocarburos. Para colmo, Pemex encara un endeudamiento del orden de 2 billones 6 mil millones de pesos, producto de un incremento de 141 por ciento en la contratación de créditos a lo largo del sexenio que termina el próximo diciembre.

Las cifras expuestas evidencian la necesidad y urgencia de que las autoridades correspondientes brinden una explicación satisfactoria a la crisis que enfrentan las empresas productivas del Estado, incluyendo las razones por las cuales, en un escenario de precios favorables a la exportación, los débitos contratados no se han traducido en incrementos de la base productiva ni en el saneamiento de las finanzas de Pemex, otrora pilar de la economía nacional. En este sentido, resulta a todas luces insuficiente explicar la baja en los ingresos petroleros por la caída en la producción, pues ésta no es una causa sino un contrasentido que requiere una aclaración propia.

En este contexto se produjo la declaración del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, acerca de que su gobierno canalizará inversiones por 175 mil millones de pesos a fin de recuperar la producción petrolera y rehabilitar las refinerías, lo cual, dijo, sacará al sureste mexicano de la crisis en que se encuentra. Cabe esperar que, de producirse, dichas inversiones sean operadas con criterios de transparencia y sentido de oportunidad, a fin de evitar un derroche inútil de recursos como el que, a falta de mejor explicación, debe achacarse al gobierno actual.

Información La Jornada.

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