Perdón a quienes hayan abortado y se arrepientan, anuncia el Papa

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Ciudad del Vaticano.

El papa Francisco anunció este martes que durante el próximo año del Jubileo los sacerdotes de todo el mundo podrán conceder el perdón a las mujeres que hayan abortado y se arrepientan en confesión, así como a quienes hayan facilitado la interrupción del embarazo, al tiempo que pidió una amnistía para los presos que desean integrarse a la sociedad.

En una carta al Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización, el pontífice señala que ha conocido a muchas mujeres que llevan la cicatriz de esta decisión angustiosa de abortar, y no se puede negar el perdón de Dios a quienes se arrepienten. Por eso, añadió, dio a los sacerdotes la decisión discrecional de absolver ese pecado durante el Año Santo de la Misericordia, que va del 8 de diciembre de 2015 al 20 de noviembre de 2016.

Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa determinación. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa, escribe Jorge Mario Bergoglio.

Algunos viven el drama del aborto con conciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por dónde ir, añade.

No obstante, aclara que no minimiza la gravedad del legrado para la Iglesia católica, que esencialmente lo considera algo equivalente a un asesinato. En lugar de ello, aplica su liderazgo en el tema de la misericordia a lo que es una elección muy personal, que a menudo angustia a muchas mujeres.

El derecho canónico considera el aborto una falta grave que implica la excomunión automática, a menos que la persona se vea forzada a hacerlo. En el papado de Benedicto XVI la posición sobre ese tema era severa. En 2009 apoyó la excomunión de una mujer y de los médicos que ayudaron a abortar a una niña de nueve años violada por su padrastro, al considerar que la violación era menos grave que el aborto.

Casi en toda América Latina está prohibido el legrado. En Cuba sólo es permitido como parte de sus políticas de salud pública, mientras en Puerto Rico y en algunos países de las Antillas está legalizado. En Uruguay está despenalizado hasta la semana 12, al igual que en la ciudad de México.

Las reacciones de los defensores de los derechos de las mujeres fueron de satisfacción en América Latina. En Argentina, Marta Alanis, fundadora e integrante de la agrupación Católicas por el Derecho a Decidir, indicó que esta flexibilización del Papa no reconoce que el aborto es un dilema ético para las mujeres, aunque consideró que hay que verle el lado positivo.

Si bien el Papa nunca va a impulsar el derecho al aborto, si flexibiliza una posición tan dogmática, el Parlamento argentino debería por lo menos dar el debate.

En México, Julián Cruzalta, asesor teológico de la misma asociación, aplaudió la decisión del Papa, que muestra sensibilidad con las mujeres.

Para el presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Augusto Castro, muchas mujeres sufren por abortar, y uno de los momentos especiales de superar todo ese sufrimiento es también la confesión y la absolución; es un gesto maravilloso del Papa que lo extienda a todos los sacerdotes.

Desde El Salvador, Alejandra Burgo, representante de la agrupación ciudadana por la Despenalización del Aborto, consideró la medida como intento de saldar una deuda histórica con las mujeres que han sufrido.

Me parece que el Papa ha hecho toda una renovación del pensamiento desde el Vaticano y trata de incidir en la promoción de una iglesia menos radical en relación con los derechos del sector femenino, afirmó a su vez la directora del Movimiento Autónomo de Mujeres de Nicaragua, Juana Jiménez.

Por otro lado, Bergoglio explicó que el Jubileo debe ser entendido como una gran amnistía para los presos que, incluso mereciendo una pena, hayan tomado conciencia de la injusticia cometida y deseen sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad”.

Además de la amnistía, los detenidos podrán obtener la indulgencia en las capillas de las cárceles, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad, subrayó.

Información La Jornada.

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