Recuperar la memoria, reto de la muestra La biblioteca roja mexicana

Libros rescatados en Córdoba, Argentina. Los propietarios los enterraban antes de salir al exilio, durante la dictadura militar; abajo, a la derecha, excavación para hallar ejemplares que develan historias de ocultamiento.

Libros rescatados en Córdoba, Argentina. Los propietarios los enterraban antes de salir al exilio, durante la dictadura militar; abajo, a la derecha, excavación para hallar ejemplares que develan historias de ocultamiento.

 Recuperar la memoria para no desaparecer, sobre todo para resistir, hacer comunidad y pugnar por una transformación social.

Esa es la reflexión que plantea la muestra La biblioteca roja mexicana, que desde ayer se presenta en el Museo Universitario del Chopo.

Más que una muestra, es una iniciativa de largo aliento que devela historias de ocultamiento y desaparición en México y Argentina, a partir de la recuperación de una biblioteca que fue enterrada, como muchas otras, en el país sudamericano durante la dictadura militar.

El año pasado, en el jardín de una casa en Córdoba, Argentina, el artista Tomás Alzogaray Vanella excavó para buscar los libros que hace más de 40 años ocultaron sus padres. Lo acompañaron la editora Gabriela Halac y el investigador Agustín Berti, así como antropólogos forenses voluntarios y el fotógrafo Rodrigo Fierro.

Encontraron 16 bultos escondidos debajo del suelo por Dardo Alzogaray y Liliana Vanella antes de exiliarse en México.

Libros prohibidos por la dictadura militar argentina, de autores como Oliverio Girondo, César Vallejo, Nicolás Guillén, Gramsci, Marx, Lenin, Trotsky, Mao y Nguyen Giáp, textos políticos, pero también literarios, incluso poesía que incomodaba al régimen.

‘‘Todos los intelectuales argentinos en los años 70 del siglo pasado quemaron o enterraron sus libros, creo que nadie se salvó de eso. Por ello hay muchísimas bibliotecas ocultas. Es una historia viva en la memoria de muchas personas”, refiere Gabriela Halac, cuyo padre quemó su biblioteca personal.

Silencio y miedo

En entrevista con La Jornada, Gabriela Halac añade que ante la gran cantidad de pérdidas humanas que Argentina tuvo durante las dictaduras y el terror que se sembró, ‘‘los libros quedaron en el recuerdo de nuestros padres, y no se dio importancia a la búsqueda de esos materiales.

‘‘Como hijos, ahora nos parece que es una forma de tomar posición y tener una experiencia propia en relación con aquellos sucesos, porque vivimos una infancia atravesada por esa estructura de sentimientos dominante en la sociedad argentina: el silencio, el miedo y la idea de que había libros que no sólo eran los infantiles que leíamos antes de ir a la cama, sino que existían otros, con otra complejidad y poder.”

La biblioteca roja mexicana, continúa, incluye una investigación en torno también a libros ocultos, prohibidos y censurados durante varios periodos en México, ‘‘donde si bien no se ha tenido una dictadura explícita o decretos de prohibición de libros, sí ha habido prácticas de ocultamiento de materiales, de enmascaramiento o de confusión.

‘‘Por ejemplo, en esta exposición presentamos los archivos de Iguala, que la PGR puso a disposición del público, pero que son ilegibles porque están todos tachados. Hay materiales del 68 que nos prestó el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, así como libros de difícil distribución y circulación.

‘‘Aunque hoy no podemos hablar de una censura explícita, existe una dificultad grande para acceder a ciertos materiales que están aquí expuestos, ahora relacionados con la biblioteca roja argentina y con fotografías de familiares que buscan a sus seres queridos en este país, porque todo es parte de lo mismo.”

Proyectan documental

Como acto complementario de la exposición se proyecta el documental La biblioteca roja, desde las 11:30 horas, cada media hora, el cual muestra los trabajos de excavación de 2017 en la casa de la familia Alzogaray Vanella, en Argentina.

Anoche fue presentado el libro La biblioteca roja: brevísima relación de la destrucción de los libros, de Agustín Berti, Gabriela Halac y Tomás Alzogaray. También habrá encuentros para leer y dibujar (28, 29 y 30 de septiembre a las 19 horas), ‘‘escuchar y dibujar, en un espacio construido con textos silenciados y prohibidos por el Estado mexicano, para conjugar la lectura, el testimonio, la escucha y la experiencia del dibujo que funciona como acción colectiva”, concluye Halac.

La muestra concluirá el 5 de octubre a las 18 horas con un diálogo de familiares empeñados en hallar a sus seres queridos; expondrán problemas y estrategias de búsqueda en México. Participarán Silvia Ortiz y Óscar Sánchez Viesca (Grupo Vida, Coahuila), María Herrera y Juan Carlos Trujillo (Familiares en Búsqueda María Herrera y Brigadas Nacionales de Búsqueda), Mario Vergara, Marcela Turati, Ileana Diéguez, Alzogaray y Halac.

Información La Jornada.

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