Renuncia rector de UAM-Azcapotzalco

Gutiérrez López fue designado rector en un proceso que duró nueve meses, el más largo en la historia de esa casa de estudios.

Gutiérrez López fue designado rector en un proceso que duró nueve meses, el más largo en la historia de esa casa de estudios.

México. El rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) unidad Azcapotzalco, Roberto Javier Gutiérrez López, presentó ayer de manera oficial su renuncia irrevocable ante la Honorable Junta Directiva a tres meses de haber tomado posesión de su cargo, luego de que par-te de la comunidad lo acusó de falta de honorabilidad.

En una carta dijo que, de seguir ocupando el puesto, el hostigamiento y la difamación no cesarían y eso colocaría al plantel en una situación de permanente desgaste y acoso, lo que es del todo indeseable. Más allá de las imputaciones que le hicieron en la sesión de Consejo Académico del pasado viernes 6 de julio, siempre se condujo en el marco de la institucionalidad, sostuvo.

Verónica Arroyo Pedroza, titular de la secretaría de la UAM-Azcapotzalco, asumirá las funciones que la legislación universitaria le confiere.

Gutiérrez López fue designado el 10 de abril de este año luego de una elección que se retrasó más de nueve meses y de un proceso complejo y extenuante para toda la comunidad, ya que tras una serie de inconsistencias e irregularidades tuvo que reponerse el procedimiento. Incluso, algunos académicos recalcaron que fue la primera vez en más de 40 años de la unidad Azcapotzalco que una elección se prolongó de esa forma.

En la actualidad continúan en proceso demandas legales que cuestionan la validez y legitimi-dad de la designación del rector, con el argumento de que hubo violación al artículo 11 de la Ley Orgánica de la UAM, que específica el procedimiento.

Ayer, el ahora ex rector reiteró que su decisión fue para poner a buen resguardo la adecuada marcha de todas instancias universitarias, desde la propia Junta Directiva hasta el conjunto de sus órganos colegiados y personales, incluyendo el Consejo Académico de la UAM-Azcapotzalco.

Manifestó que cuando rindió protesta lo hizo señalando que la unidad se encontraba en una encrucijada, en la que el desgaste acumulado era intenso y con altos costos para el funcionamiento de la misma. Sabía que la vida universitaria se encontraba alterada y hasta descompuesta en algunas de sus dimensiones. Creí que con los recursos de diálogo, inclusión, respeto y equidad en el trato se podía avanzar en la recomposición de un tejido social fuertemente erosionado.

Reconoció que en la UAM-Azcapotzalco existe una riqueza intelectual y creativa, así como una convivencia vital de alumnos, trabajadores académicos y administrativos que, a pesar de muchas carencias y necesidades, es realmente digna y representa lo mejor de la universi-dad pública.

Empero, a pesar de los esfuerzos por desarrollar una gestión incluyente y que tendiera los puentes necesarios entre distintos grupos y sectores, no fue posible romper muchos de los códigos de comportamiento que han afectado el cumplimiento pleno de nuestra misión universitaria.

Agregó que revertir esa situación costará mucho tiempo, pero sobre todo requerirá de una toma de consciencia plena de los sectores mayoritarios de la unidad acerca de los riesgos que se corren y las consecuencias que tendría dejar crecer estas expresiones. Y para ello se requerirá, también, como un factor importante, pero no suficiente, que quien la encabece lo haga en condiciones que le permitan trabajar en un ambiente que no siga deteriorando las condiciones de nuestra vida en común.

Información La Jornada.

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