Representa el café soluble 54% del consumo nacional

  • Cuestionan productores ayuda de Nestlé
  • Con el Plan Nescafé se ha triplicado la producción de robusta en 8 años
En Chiapas, más de un millón de personas dependen de la producción de café. Foto: Notimex.

En Chiapas, más de un millón de personas dependen de la producción de café. Foto: Notimex.

La caída en la producción nacional y en los precios del café, así como la pérdida de México de cinco lugares en el listado mundial de países productores del aromático durante esta década, contrasta y, al mismo tiempo, explica, el aumento en los cultivos de la variedad robusta, más resistente que la arábiga al hongo de la roya y las afectaciones climáticas, pero también de menor calidad, amarga, más barata, con más cafeína, favorable a la deforestación porque su cultivo no requiere de la sombra de los árboles y por la que se paga menos a los productores, advierten dirigentes de caficultores.

Con la variedad robusta se elabora el soluble o instantáneo que concentra 54.2 por ciento de las 87 mil 300 toneladas de todo el café que se consume en México, mayor al promedio mundial de 34 por ciento, según un estudio de Euromonitor publicado el año pasado y encargado por la Asociación Mexicana del Café (Amecafé). Precisa que, en promedio, los consumidores mexicanos pagan 97 centavos por una taza de café soluble, en tanto que una de tostado (que cada vez se introduce más en los hogares) cuesta 4.46 pesos y la de molido en cápsula oscila entre 5 y 15 pesos.

Cambiar la planta arábiga, cultivada desde hace 220 años en México y que le ha dado prestigio mundial como país cafetalero, por la de robusta, introducida legalmente o de contrabando, no fue iniciativa de los productores, sino de la Secretaría de Agricultura en el sexenio de Felipe Calderón y de los gobiernos de cinco de los 15 estados cafetaleros del país.

Todos en alianza con la multinacional Nestlé, creada desde 1866 en Suiza, autodefinida como la compañía de alimentos y bebidas más grande del mundo, fabricante lo mismo de fórmulas lácteas para bebés que comida para perros y cuyas ventas en 191 países ascendieron a 89 mil 800 millones de francos suizos (un billón 724 mil millones de pesos) en 2017, de los cuales casi 10 por ciento provino del café y sus ganancias representaron 8.4 por ciento del total.

Cambió la producción

En 2009, Nestlé lanzó a escala global el Plan Nescafé, con una inversión proyectada de 500 millones de francos suizos (10 mil 15 millones de pesos) para 2020.

En México comenzó a aplicarlo en 2010 y la empresa informó a La Jornada que con 210 millones de pesos invertidos se ha triplicado la producción de café robusta de 200 mil a 750 mil sacos de 60 kilos, de los cuales Nestlé compró 73 por ciento. Con ello, al cierre de la cosecha 2017–2018, precisó, adquirimos 29 por ciento de la producción nacional.

En total ha repartido 29 millones de plantas de robusta en los cinco principales estados cafetaleros donde ha puesto en marcha el plan y compra directamente la producción de 73 mil caficultores, casi la séptima parte del medio millón del país.

Así, la trasnacional concentra las compras del 46 por ciento de la producción de robusta en Chiapas y del 41 por ciento en Veracruz, los dos principales estados cafetaleros. Adquiere también 8 por ciento de la producción de Oaxaca, 4 por ciento de Puebla y uno por ciento de Guerrero. Además, en 2013 y con una inversión de 110 millones de dólares, inauguró en Toluca la fábrica más grande de café soluble en el mundo.

Nuevas tiendas de raya

Bajo el auspicio gubernamental y con el argumento de atraer inversión, Nestlé ha creado nuevas y modernas tiendas de raya, porque otorga financiamiento e insumos como plantas, fertilizantes y agroquímicos a los productores que deben pagarle al final de la cosecha. El Plan Nescafé es una especie de agricultura por contrato que garantiza a Nestlé una provisión a bajo costo y largo plazo. La capacidad de negociación comercial de los pequeños productores, la mayoría de pueblos originarios en zonas de alta pobreza, es mínima frente a un monstruo como Nestlé, asevera José Juárez, responsable de comercialización de la Cooperativa Unión de la Selva, en Frontera, Chiapas.

Nestlé, en cambio, sostiene que sus objetivos en el Plan Nescafé son robustecer la proveeduría local, asegurando el abasto responsable y sustentable del café mejorando la calidad de vida de los caficultores participantes. Al enseñarles prácticas de cultivo y agricultura sostenible, triplican e incluso pueden sextuplicar la productividad de su parcela.

Los caficultores se afilian voluntariamente al Plan Nescafé. Su participación está libre de convenios o condicionantes posteriores de venta, nosotros nos comprometemos a comprar su cosecha, pero no se les obliga a vendérnosla y los precios se determinan por la oferta y la demanda del mercado, pero si este está a la baja, entonces se fija un precio mínimo de garantía para cubrir costos y un margen razonable de utilidad, puntualiza la multinacional.

Nestlé ha sido el mayor comprador de grano y siempre ha promovido que se cultive más variedad robusta. Hasta el mismo gobierno le ha dado recursos para producir las plantas que luego entrega a los productores, asegura Fernando Celis, asesor general y representante legal de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC).

Nestlé subraya que tiene alianzas e inversiones con Sagarpa, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), la Universidad de Veracruz y el Tecnológico de Monterrey para producir mejores plantas de café.

Celis refiere que la empresa ha creado híbridos (catimor y sarchimor) en Costa Rica, Colombia, Guatemala y Nicaragua, que luego se siembran en México para combatir la roya que tanto ha afectado la producción cafetalera. Esa, dijo, es la justificación de los gobiernos y la empresa para extender el cultivo de robusta, aunque baje la calidad y precio del café y, en consecuencia, también los ingresos de los caficultores.

Soluble, más azúcar que café

Nestlé es la creadora del café soluble o instantáneo. Comenzó como una idea para resolver el problema de qué hacer con el grano que no se vendía. Después de la crisis de Wall Street (en 1929) y el colapso de los precios, el Banque Française et Italienne pour la Amérique du Sud tenía grandes cantidades de café sin vender en depósitos de Brasil y consultó a Nestlé si era posible transformarlo, refiere National Geographic.

La empresa descubrió que la mejor manera de conservar el aroma y el sabor era mezclarlo con azúcar y leche. A la fecha Nestlé domina la mitad del mercado mundial de café soluble, con Nescafé a la cabeza, su marca emblemática que ya tiene 80 años.

El soluble, de café, sólo tiene el nombre, sostienen caficultores y conocedores. La Organización Internacional del Café (OIT) señala que para ser considerado café sólo debe tener un 10 por ciento de azúcar.

El gran negocio del soluble es que en muchas marcas o presentaciones se invierte la proporción: sólo contienen entre 8 y 10 por ciento de café, hasta 40 por ciento de azúcar y el porcentaje restante es de saborizantes, advierte Fernando Celis.

Por eso se vende tan barato, pero es un engaño y un daño a la salud de los consumidores. La robusta tiene más cafeína y un sabor más intenso que mucha gente prefiere, no tanto por el café, sino para estar estar más avivado o despierto, puntualiza.

Con información de: La Jornada.

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