Restrenarán la obra de teatro Olimpia 68, de González Mello

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Diez años después de su estreno, la obra Olimpia 68: lecciones de español para los visitantes a la olimpiada regresa a los escenarios, en nueva versión de gran formato, para conmemorar el cincuentenario de la Olimpiada cultural de México 1968.

El restreno será este jueves en el teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque (atrás del Auditorio Nacional), donde concluirá temporada el 14 de octubre, con funciones de jueves a sábado a las 19 horas y domingos a las 18.

Escrita y dirigida por Flavio González Mello, la obra es un retrato realista, incluso costumbrista, de lo ocurrido aquel año en el país en torno del movimiento estudiantil y esa competencia deportiva.

‘‘No es una obra de denuncia, tampoco estrictamente documental, aunque está basada en hechos reales. Es un juego en torno del 68 y sus dos facetas: por un lado, las Olimpiadas y, por otro, la represión que había en el país, así como lo que somos los mexicanos 50 años después”, explicó el autor.

Cruce de historias

‘‘El problema de denunciar es que uno se coloca en la posición de los que están a salvo. Lo que me movió del proyecto fue tratar de entender cómo el país pudo cambiar la atención hacia el festejo olímpico con tanta facilidad.

‘‘Hubo manipulación del Estado y los medios de comunicación, pero esa sigue siendo una pregunta que me preocupa. Este montaje trata de eso: ¿hacia dónde estábamos volteando como sociedad después del 2 de octubre?, ¿hacia la Olimpiada?, ¿hacia el Mundial de futbol? No es algo malo, pero así fue.”

Aunque la memoria y la política son temas primordiales de esta propuesta, González Mello resaltó que lo central está enfocado al carácter efímero con el que puede cambiar la vida de una persona.

‘‘La historia es difícil de resumir, porque cuenta pedacitos de muchas historias que se entrecruzan: la de un grupo de deportistas extranjeros que ignoran lo que pasó 10 días antes de que comenzara la justa deportiva y también la de estudiantes que participaron en el movimiento. El punto en común son las dos semanas en que transcurren las Olimpiadas.

‘‘Me interesa capturar la atmósfera que se respiraba después del 2 de octubre; había algo muy raro, como para un niño ocurre ahora con los decapitados. No se sabía en ese entonces bien qué había pasado, cuántos muertos hubo. La obra capta ese aire enrarecido, qué pasó, cómo nos convertimos en eso, qué huella dejó.”

Información La Jornada.

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