Risas en la Asamblea de la ONU al escuchar los autoelogios de Trump

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El presidente Donald Trump, poco antes de su intervención en la Asamblea General de la ONU, ayer en Nueva York.

Nueva York. Fue tal vez la respuesta más efectiva jamás hecha a Donald Trump por la comunidad internacional: la risa.

Al iniciar su discurso ante la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Trump recurrió a su ya muy común autoelogio: En menos de dos años mi gobierno ha logrado más que casi cualquier otro en la historia de nuestro país, declaró, ante lo cual se escuchó una cascada de risas en la gran sala. Trump, sorprendido, titubeó, insistió en que es la verdad y admitió que no era la reacción que esperaba.

Lo demás fue un asalto contra lo que representa esta máxima institución multilateral mundial y la afirmación de que Estados Unidos rehusará ceder su soberanía ante el orden, leyes y agencias supranacionales, fue recibido en silencio por casi todos los 192 estados miembros de la ONU.

Trump destacó sus supuestos logros económicos, diplomáticos y de seguridad, indicando las negociaciones con Corea del Norte y la cooperación entre países del Golfo Pérsico, sobre todo Arabia Saudita, en la lucha antiterrorista. En la casa mundial dedicada a la paz, el estadunidense celebró: nuestra fuerza militar será más poderosa de lo que ha sido jamás.

Ignorando lo que minutos antes había exhortado desde ese mismo podio el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, sobre la urgencia de fortalecer el multilateralismo para abordar los problemas más graves que enfrenta el mundo, Trump proclamó lo opuesto: Rechazamos la ideología del globalismo y abrazamos la doctrina del patriotismo.

Indicó que ordenó el retiro de su país de varios acuerdos apoyados por la ONU, entre ellos el tratado nuclear con Irán, así como de algunas instancias, como el Consejo de Derechos Humanos y de la Corte Penal Internacional, al afirmar: nunca rendiremos la soberanía de Estados Unidos a una burocracia global no electa y que no rinde cuentas.

Señaló que su gobierno está haciendo lo mismo en el ámbito económico y comercial, donde las reglas y acuerdos son empleados para tomar ventaja de Estados Unidos, sobre todo por China. Como ejemplo de sus logros en este rubro, mencionó que acababa de concluir un acuerdo comercial con México (no mencionó a Canadá).

Al mismo tiempo que invitó a los otros gobiernos a sumarse a su mantra de la defensa de la soberanía, procedió a amenazar la de varios países.

Anunció nuevas sanciones contra los colaboradores más cercanos del presidente Nicolás Maduro en Venezuela, donde Trump declaró: estamos atestiguando una tragedia humana, porque el socialismo ha llevado a la bancarrota al país rico en petróleo y llevado a su pueblo a la pobreza abyecta, con la ayuda de sus patrocinadores cubanos. Convocó a los presentes a un esfuerzo para restaurar la democracia en ese país.

En un curioso retorno a la guerra fría, en este contexto comentó que virtualmente todo lugar en que se ha intentado el socialismo o comunismo, se ha producido sufrimiento, corrupción y degradación, por lo que aconsejó que todas las naciones del mundo deberían resistir al socialismo y la miseria que lleva a todos.

Poco después de su discurso, continuó con su ataque a Venezuela en comentarios a medios, señalando que el gobierno de Maduro es un régimen que francamente podría ser derrocado muy rápidamente por los militares, si éstos deciden hacer eso.

Explícitamente, refrendó la Doctrina Monroe como política de su gobierno, al decir que en el hemisferio occidental estamos comprometidos con mantener nuestra independencia de la intrusión de poderes extranjeros expansionistas.

En su discurso ante la Asamblea General, Trump también condenó al régimen de Irán, al cual acusó de ser una dictadura corrupta que siembra caos, muerte y destrucción, y aseguró: no podemos permitir que el principal patrocinador de terrorismo en el mundo posea las armas más peligrosas del planeta.

También advirtió que intervendrá en Siria si ese régimen emplea armas químicas.

Al ilustrar su defensa de la soberanía, resaltó como ejemplo que ya está construyendo su muro fronterizo con México.

Notables por su ausencia en la ponencia de Trump: el cambio climático y Rusia.

En el transcurso del día, varios oradores rechazaron la visión de Trump y otros se defendieron de sus amenazas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, retomó el exhorto del secretario general ante la Asamblea General contra el aislacionismo y afirmó que el nacionalismo siempre lleva a la derrota, y pidió a los estados miembros que no acepten la erosión del multilateralismo, algo que recibió una ovación (Trump no se ganó ni una).

El presidente de Irán, Hassan Rouhani, señaló que el rechazo al multilateralismo es un síntoma de la debilidad de intelecto; revela incapacidad para entender un mundo complejo e interconectado. Acusó a Trump y a sus aliados de querer derrocar a su gobierno y de violar el derecho internacional, así como sus obligaciones estatales por retirarse del acuerdo nuclear de 2015. Argumentó que el entendimiento de relaciones internacionales por Estados Unidos es autoritario, y advirtió contra gobiernos que fomentan nacionalismo extremista y racismo, lo cual comparó con el nazismo.

Mientras tanto, varios líderes sudamericanos –entre ellos los presidentes de Ecuador, Brasil y Argentina–, parecieron responder al llamado de Trump contra Venezuela. En sus discursos criticaron al gobierno de Maduro por violaciones de derechos humanos, y el argentino, Mauricio Macri, anunció que su país presentará ante la Corte Penal Internacional (a pesar de que Trump la declaró ilegítimalos crímenes de lesa humanidad de la dictadura venezolana.

El secretario general Guterres, quien declaró que el mundo padece un desorden de déficit de confianzaante una ola populista y la fragmentación social, alertó de dos problemas cada vez más urgentes que definirán el futuro inmediato del planeta. El cambio climático procede más rápidamente que nosotros y si no cambiamos curso en los próximos dos años, arriesgamos un cambio climático desatado, declaró, y advirtió que nuevos avances en tecnología representan tanto oportunidades como riesgos cada vez más peligrosos, sobre todo si se emplean para fines bélicos. Ante estos desafíos, afirmó, la cooperación internacional es más necesaria y urgente que nunca y señaló que el multilateralismo está bajo fuego justo cuando más lo necesitamos.

Información La Jornada.

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