Rusia y Ucrania se recriminan por incidente en el estrecho de Kerch

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Moscú. El día después de que Rusia y Ucrania estuvieron al borde de un enfrentamiento armado en el estrecho de Kerch, ambos países eslavos se dedicaron este lunes a inculparse mutuamente y –citando a su antojo documentos que dicen reconocer cuando les conviene y que otras veces rechazan por inaceptables– ofrecieron su versión de los graves incidentes que ocurrieron el domingo anterior: Kiev se presenta como víctima de una agresión y Moscú revira que tuvo que usar la fuerza para abortar una abierta provocación.

Asumen posiciones antagónicas y resulta imposible saber si Ucrania comunicó a Rusia el sábado por la noche que mandaría del puerto de Odesa, en el mar Negro, al de Berdiansk, en el de Azov, a dos pequeños barcos artillados (algunas fuentes ucranias los denominan acorazados por llevar blindaje) y un remolcador.

El detonante de esta crisis en el mar –que en realidad comenzó hace cuatro años a partir de la anexión de Crimea y de los combates en el este de Ucrania– es que Kiev asegura que sí informó y Moscú sostiene que no.

En un contexto marcado por escaramuzas verbales y ásperos comunicados oficiales de ambos lados, Rusia insistió en que no va a permitir que nadie entre de forma ilegal en sus aguas territoriales, anunció que este martes un juez decidirá qué hacer con los marinos ucranios y reabrió para embarcaciones mercantes y de pesca la navegación entre los mares Negro y de Azov a través del puente de Kerch.

Reiteró que Ucrania quiso causar un conflicto armado al enviar a sus barcos sin aviso previo a la zona de aguas territoriales de Rusia y trató de invertir el sentido de la reunión urgente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas que solicitó llevar a cabo Ucrania, pero fracasó en el intento de obtener respaldo en esa instancia para condenar el comportamiento ilegalde la Armada ucrania.

La reunión en Nueva York concluyó sin que se adoptara resolución alguna, pero la mayoría de los oradores exhortaron a Rusia a restablecer la libre navegación y a devolver los barcos retenidos.

Respecto de la posibilidad de que Estados Unidos y la Unión Europea apliquen nuevas sanciones contra Rusia, el canciller Serguei Lavrov dijo aquí que es difícil de entender que por incidentes como éste un país cuya soberanía fue vulnerada pueda ser considerado merecedor de nuevas sanciones, pero es más complicado esperar que podamos convencer a personas que están obsesionadas con encontrar nuevos motivos para presionar a Rusia.

Por su parte, Ucrania exigió a Rusia la inmediata liberación de los tripulantes detenidos, la devolución de sus tres barcos capturados por guardacostas rusos y trasladó a los diputados de la Rada la batalla por ratificar o declinar el decreto que introduce la ley marcial en todo el territorio de Ucrania, firmado esta mañana por el presidente Petro Poroshenko por recomendación del Consejo Nacional de Seguridad (CNS) del país.

Aunque la medida extraordinaria, según el decreto presidencial, no significa que Ucrania declara la guerra a Rusia y sólo busca concentrar todos los recursos del país para defender su soberanía e integridad territorial ante la agresión foránea, de aceptarse en los términos propuestos por el CNS podría afectar la fecha de celebración de las elecciones presidenciales, cuando las encuestas de intención de voto no favorecen a Poroshenko, sino a Yulia Timoshenko, su principal adversaria.

Para evitar suspicacias, Poroshenko redujo a 30 días la vigencia del decreto, con lo cual no se alteraría el calendario electoral y el 31 de diciembre siguiente el Parlamento podría declarar abierta la campaña de tres meses y convocar a las urnas el último día de marzo, como estaba previsto.

La Rada –con 276 votos en favor de los 226 requeridos– aprobó esta noche la introducción en Ucrania de la ley marcial durante 30 días en los territorios que sufran agresiones directas y, en una votación adicional, fijó la fecha de las presidenciales el 31 de marzo siguiente.

Información La Jornada.

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