Seguros Inbursa deja a la deriva a docentes enfermos de la UNAM

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El profesor Adolfo Gilly no pierde el humor ni en las peores. Acaba de relatar un asunto grave, una decisión de Seguros Inbursa que deja desprotegidos a académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en tratamientos médicos, y al regalar, generoso, uno de sus libros, dice: Ojalá no sea un augurio de lo que está haciendo la aseguradora Inbursa. Y ríe. El libro, una historia militar de la Decena Trágica, lleva por título Cada quien morirá por su lado.

A su llegada, el reportero espera, porque el profesor Gilly está al teléfono. Ha recibido una llamada del rector Enrique Graue, quien le asegura: Eso es imposible. Gilly da algunas argumentos y agradece al rector haberlo escuchado.

Luego explica la historia actual que va más o menos así: el profesor recurrió al seguro de gastos médicos mayores del que gozan académicos de la UNAM, un contrato entre la institución educativa y Seguros Inbursa. Lo hizo, por primera vez en 40 años. Por su condición actual de salud, la aseguradora le dio, por conducto de Siempre Cuidados, una empresa subcontratada, 60 por ciento de los gastos de cuidados de enfermería y fisioterapia. Hace unos días, la firma referida le informó que daría fin a sus servicios a partir del 31 de octubre, debido a que la compañía aseguradora le había informado del vencimiento del contrato. No nos informaron ni la UNAM ni el seguro.

El profesor pidió a su asistente acudir a un módulo de Inbursa en Ciudad Universitaria. Ahí le informaron que, en efecto, habría un contrato nuevo y, mientras entraba en vigor, se interrumpiría la cobertura de los servicios que se prestaban hasta ese momento. “Todos los ‘siniestros’ que están cubiertos hasta ahora ya no van a entrar a la nueva póliza, sino que será considerada ‘condición prexistente’”.

Para justificar su punto, los ejecutivos de Inbursa recurrieron a cláusulas del contrato que aluden a otras situaciones, entre ellas que el seguro no tendrá validez en caso de eventos que hayan sido cubiertos por otras aseguradoras. Si fuera así, nadie contrataría un seguro de gastos médicos mayores porque cada año habría que comenzar de cero. ¿Qué sentido tendría?

El profesor Gilly comentó su caso con otros académicos y se encontró con casos en que amigos suyos habían acudido, por otras razones o enfermedades, al módulo referido. Les dijeron: “Vuelvan a meter el mismo ‘siniestro’ (enfermedad), pero con otro diagnóstico. Es decir, que justificaran el mismo tratamiento, pero con otro diagnóstico”.

Se trata de mentir

En otras palabras, Inbursa pedía a sus mismos clientes buscar médicos dispuestos a mentir para justificar el pago de la cobertura. Como si no existieran protocolos para distintas enfermedades. Se trata, en pocas palabras, de pedirle a tu médico que mienta para que después te salgan con que no dijiste la verdad. Y ese es el consejo que dan.

El profesor dice que, en su caso, el asunto no es tan grave, pero en otros, de académicos que están en tratamientos de quimioterapia o equivalentes, resulta muy grave que esos servicios se interrumpan. Supongamos que estás entre dos quimioterapias, pues te vas a enterar cuando venga la fecha de la segunda. Y ni modo que tu médico diga que es un cáncer nuevo. Es increíble, a quien se lo cuento no lo cree.

La póliza colectiva vence este mes y se renueva por dos años. Cualquiera supondría que en las condiciones del aseguramiento anterior. Pero la información que hasta ahora le han dado al profesor Gilly es que las condiciones de cobertura del seguro terminaron. No se renueva, se acabó. Y si resulta que es el mismo diagnóstico se le considerará enfermedad prexistente y no será merecedora de cobertura. Según la información de la aseguradora, el primero de noviembre comienza un nuevo contrato con nuevas condiciones, y ya.

Remata el profesor Gilly con humor: Todo esto pasa en medio del revoltijo que tenemos, con un gobierno que se va y manda, uno que llega y manda, y en medio está Carlos Slim, que es el que manda.

Información La Jornada.

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