Sentencian a tres años de prisión al ex abogado personal de Trump

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Nueva York. Michael Cohen, el ex abogado personal y operador privado de Donald Trump, fue condenado a tres años de prisión por delitos fiscales y, en un asunto que podría poner en jaque criminal a su ex jefe, por haber pagado durante las elecciones presidenciales el silencio de dos mujeres que afirman haber tenido relaciones sexuales con el magnate.

Fiscales y Cohen afirmaron que los pagos fueron realizados por instrucciones directas de Trump, algo que, de ser comprobado, sería un delito electoral federal, ya que se hizo para influir en el resultado de los comicios presidenciales de 2016. De hecho, analistas señalan que este caso podría representar una amenaza legal mucho mayor al presidente que la investigación del fiscal especial Robert Mueller en torno a la posible colusión de la campaña de Trump con los rusos y la posible obstrucción de la justicia en esa investigación.

El juez distrital William Pauley, del tribunal federal en Manhattan, determinó la sentencia de 36 meses para Cohen por delitos de evasión de impuestos, fraude bancario, mentir al Congreso (sobre el proyecto de la construcción de una torre Trump en Moscú) y violación de leyes electorales al facilitar pagos ilegales a las dos mujeres, afirmando que el acusado había perdido su brújula moral.

Cohen declaró estar arrepentido de haber cometido delitos por lealtad ciegaa su ex jefe, a quien dice que antes admiraba, pero ahora sé, en los hechos, que hay poco que admirar, y explicó: sentí que era mi deber encubrir sus actos sucios.

El delito más peligroso para Trump, que confesó su ex abogado, fue que en agosto de 2016, poco antes de la elección presidencial, realizó un pago de 130 mil dólares a la actriz porno Stormy Daniels y otro de 150 mil a la ex modelo de la revista Playboy Karen McDougal.

Los fiscales afirman que esos pagos violaron leyes electorales y que el acusado actuó en coordinación con y bajo la dirección de Trump (identificado en los documentos legales como Individuo 1. Por meses, Trump dijo que no sabía de esos pagos, pero más recientemente los calificó de transacciones privadas sencillas sin ninguna importancia.

Sin embargo, esas transacciones privadas, si se comprueba que fueron realizadas por orden de Trump, serían calificadas como delitos que ameritan un posible impeachment y, aun sin eso, podrían llevar hasta la primera acusación formal criminal de un presidente en funciones en la historia (abriendo la posibilidad del encarcelamiento de Trump una vez que ya no tenga la cobija de la inmunidad presidencial), advirtieron líderes demócratas de la Cámara de Representantes, quienes a principios de 2019 tendrán el poder de investigación y formulación de estos y otros cargos, cuando los demócratas asuman el control de la Cámara de Representantes.

Hay una verdadera posibilidad de que Donald Trump sea el primer presidente en mucho tiempo en enfrentar la verdadera perspectiva de pasar tiempo en la cárcel, afirmó el viernes pasado el representante demócrata Adam Schiff, quien será el próximo presidente del Comité de Inteligencia.

El representante demócrata Jerry Nadler, próximo presidente del Comité Judicial, señaló el viernes que en el caso de Cohen hay evidencia de que Trump estaba al centro de un fraude masivo y que esos delitos revelados en el caso de su ex abogado son materia para un impeachment. Sin embargo, los demócratas aún no han anunciado si procederán hacia un juicio político.

Trump dijo que no estaba preocupado por un impeachment; creo que la gente se rebelaría si eso ocurriera, según dijo en una entrevista para la agencia Reuters el pasado martes.

Vale subrayar que a fin de cuentas el impeachment es más una decisión política que un asunto judicial. En el sistema estadunidense, la Cámara de Representantes es la que formula los cargos para lo que podría llamarse un juicio político, mientras el Senado –el cual seguirá bajo control republicano– se convierte en el tribunal para realizar el juicio.

La investigación de Mueller

La Casa Blanca de Trump sigue bajo el intenso escrutinio del fiscal especial Mueller, cuya investigación divulgó más información sobre contactos entre asociados de Trump e intermediarios rusos, y más indicaciones de que los rusos buscaron influenciar a Trump por varias vías, tanto políticas como mediante sus negocios.

Aún no se sabe cuándo Mueller concluirá su investigación y emitirá su informe. Por ahora, los avances de la indagatoria sólo se revelan parcialmente cada vez que se presentan cargos o solicitudes ante jueces. Hasta la fecha, Mueller ha formulado más de 100 acusaciones formales contra unos 34 individuos (26 de ellos rusos).

Entre lo que se sabe hasta ahora de la investigación del fiscal especial: por lo menos seis socios cercanos de Trump –incluidos su hijo mayor, su ex jefe de campaña, su yerno y su ex abogado, entre otros– estuvieron en contacto con varios oficiales rusos que ofrecieron asistencia a la campaña, además de que se estaba negociando la construcción de una torre Trump en Moscú durante las elecciones, y que hubo esfuerzos de varios de estos socios para encubrir y engañar a investigadores sobre todo esto y otros temas.

Pero es posible que nadie vea sus conclusiones. La investigación se realiza formalmente bajo la supervisión del Departamento de Justicia, y Trump está por nominar a William Barr como procurador general, después de haber expulsado a Jeff Sessions de ese puesto, y Barr tendrá el control sobre el futuro de la investigación, si procede, incluyendo si el informe será compartido con el Congreso y/o el público.

Caos normal

A la vez, sigue reinando el caos que caracteriza a la Casa Blanca desde la llegada del escándalo llamado Trump. Hasta la fecha, después de anunciar la expulsión de John Kelly, su segundo jefe de gabinete en dos años, resulta que no han hallado un sustituto (algunos rechazaron el honor), y se anunció que Kelly continuará al mando hasta después de Año Nuevo. Se esperan más cambios en el equipo presidencial.

Con tantos escándalos, a algunos les preocupa que Trump fabrique otra crisis para distraer de la suya. Tal vez eso explica su insistencia en la amenaza a la seguridad nacional en la frontera sur y la urgencia de construir el muro. Después de su berrinche durante la reunión con los líderes demócratas del Congreso –el senador Charles Schumer y la representante Nancy Pelosi– el martes, cuando de nuevo amagó con clausurar el gobierno si no obtiene lo que desea para el muro, hoy tuiteó más sobre su obsesión fronteriza.

Otro ataque de terror muy malo en Francia. Vamos a fortalecer nuestras fronteras aún más. ¡Chuck y Nancy (en referencia a Schumer y Pelosi) tienen que darnos los votos para obtener Seguridad Fronteriza adicional! No explicó cómo una mayor seguridad fronteriza hubiera frenado el ataque de un francés dentro de su propio país.

Es como algo que tiene que ver con su hombría para él, comentó Pelosi al salir de la reunión con Trump, agregando como una navaja: bueno, como si la hombría pudiera ser asociada con él.

Información La Jornada.

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