Sergio Ramírez pone el futuro de Nicaragua en manos de los jóvenes

sergio ramírez

Guadalajara, Jal., La situación económica, política y social que se vive en su natal Nicaragua ha alejado al escritor Sergio Ramírez de su oficio: su novela más reciente es Ya nadie llora por mí, de 2017, y este 2018 llega una edición especial de Margarita, está linda la mar, al cumplirse 20 años de su publicación como Premio Alfaguara de Novela.

‘‘La situación en Nicaragua me ha perturbado muy profundamente; me ha quitado de mi oficio, estoy muy pendiente de lo que está pasando. No veo una solución próxima. Veo un ahondamiento de la crisis y eso me desvela, me preocupa, pero tengo que reordenar mis pensamientos y crear mi espacio de siempre para poder escribir.”

Ramírez (Masatepe, 1942), Premio Cervantes de Literatura 2017, participa en la edición 32 de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara. Desde el sábado anterior ha estado en diferentes presentaciones y homenajes.

Ayer sostuvo un diálogo con la escritora nicaragüense Gioconda Belli, acerca de su país natal, y en la presentación de autores centroamericanos en Nombrar a Centroamérica porque Centroamérica Cuenta, nombre que hace referencia al festival de literatura que se desarrolla desde 2013 por iniciativa del autor de Sara y ex vicepresidente de Nicaragua.

Actitud crítica pública, papel del escritor

–¿Usted ha pensado regresar a la política?

–No, de ninguna manera. Lo que he hecho desde que estalló esta crisis en Nicaragua, como siempre, es acompañar a los jóvenes y la fuerza cívica que ha dado esta lucha frontal y asumir una actitud crítica pública; este es mi papel de escritor.

‘‘Lo hice desde el 23 de abril que subí al paraninfo de la Universidad de Alcalá a recibir el Premio Cervantes. Ese día ya había más de 20 muertos en la calle y mi discurso precisamente trataría en parte de mi compromiso como ciudadano y escritor; por tanto, tenía que hacerle honor a ese deber hablando de estos muertos y de esta represión; es lo que he venido haciendo.

‘‘No creo que mi papel vaya más allá de ese punto. Primero, porque no voy a dejar mi carrera de escritor. Me ha costado mucho encarrilarme, desde hace 20 años, en lo que quiero hacer en la vida: escribir, y en segundo lugar creo que el futuro de Nicaragua hay que ponerlo en manos de las nuevas generaciones.

‘‘Hay gente muy bien preparada, mucha conciencia, de una dimensión ética suficiente para enfrentar lo que viene a Nicaragua. Después de Ortega vamos a tener un país en las ruinas con un retroceso terrible, que necesita ser reconstruido en lo moral y no sólo institucionalmente. Hay que construir instituciones pero también darle un sentido moral al país que lo ha perdido, y voy a acompañar ese esfuerzo en todo lo que pueda.”

Esa preocupación por lo que existe alrededor, por la realidad, ha acompañado a Sergio Ramírez desde siempre.

‘‘Está en mi ADN. Cuando surgí a la vida literaria también fue a la vida política: publiqué mi primer cuento cuando tenía 17 años, fundamos una revista literaria y al mismo tiempo era parte de una manifestación que fue reprimida a balazos en la calle. Hubo cuatro muertos. Fui sobreviviente. Así que siempre he corrido por estas dos líneas paralelas: la lucha cívica y la literatura. Son dos paralelas y prefiero que no se crucen.

‘‘Hablo como ciudadano y en mi libros, creo como escritor, pero no existiría completo si solamente escribiera y cerrara la ventana y me olvidara de lo que está ocurriendo.”

AL es diversidad

–Si le digo América Latina, ¿en qué piensa?

–En diversidad. Diversidad de identidades y de problemas. Nos une muchas veces la lengua, pero también las desgracias, y éstas de hoy son la corrupción generalizada, que es lo que mina fundamentalmente los esfuerzos de crear democracias; el populismo que ha dado al traste también con los sistemas electorales, creando mayorías alrededor de fantasmas, de ideas fantasmas, mentirosas.

–¿Estados Unidos?

–Enfrentar esta relación siempre es difícil.

–¿Migración?

–Pienso en la miseria y la desesperanza y que en las migraciones hacia Estados Unidos se producen desde Centroamérica por el derrumbe de los estados.

‘‘Los estados se han vuelto irresponsables, son fallidos, no son capaces de enfrentar el mínimo deber de un Estado que es proveer a sus ciudadanos de trabajo, alimento, salud, educación; si un Estado no sirve para eso, para qué sirve. Este cierre de oportunidades, falta de oportunidades hace que la gente migre masivamente. Las personas no van de paseo, no quieren llegar a la frontera con Estados Unidos por disfrutar un día soleado; van porque las empuja la necesidad frente a un espejismo que ha sido creado en sus vidas. El espejismo de la abundancia y de que ahí sí hay trabajo. La búsqueda de la felicidad, que es permanente y lo que quieren todos los seres humanos.’’

–¿Papel y pluma?

–Hay que darles uso.

Sergio Ramírez regresa este fin de semana a Nicaragua con la esperanza de reordenar sus pensamientos y crear su espacio para dedicarse a escribir.

–¿Cerrar un poquito esa ventana a la realidad?

–Sí. No es posible quedarme sin escribir.

Información La Jornada.

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