Transportistas de Brasil cumplen ocho días de bloqueos y huelga

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En Río de Janeiro se formaron largas filas en las pocas gasolineras que abrieron, pues los bloqueos han impedido el abasto de combustible en al menos 20 de los 27 estados de Brasil .

Sao Paulo. Los transportistas brasileños mantuvieron este lunes la presión en su octavo día de huelga con bloqueos en más de medio millar de puntos en las carreteras federales, a pesar de que el presidente Michel Temer anunció la noche del domingo que su gobierno subsidiará un recorte de 10 por ciento en el precio del diésel por 60 días, reducirá los peajes y se establecerán tarifas de transporte mínimas, como exigen los camioneros.

El gremio reclamó a la estatal Petrobras por el aumento constante al precio de la gasolina y el diésel en lo que va del año, lo cual está vinculado al alza de los precios del petróleo en el mercado internacional.

Camiones con gasolina y gas empezaron a circular en varias ciudades, entre ellas Brasilia, pero aún se reportan bloqueos en 20 de los 27 estados brasileños, de acuerdo con un sondeo realizado por el portal G1.

Según el diario Folha de Sao Paulo, este lunes se mantuvieron en todo el país unos 557 puntos de bloqueo en las carreteras, al tiempo que 10 aeropuertos regionales se quedaron sin combustible y esperaban 0recibir suministro de otras terminales, informó la autoridad aérea Infraero.

El balance presentado por la Policía Federal de Carreteras indica que Río Grande do Sul es el estado con mayor número de puntos bloqueados, con 95 en total. Le siguen Paraná (84), Santa Catarina (68), Minas Gerais (59) y Bahía (40) y Sao Paulo (dos).

Según la policía, la mayoría de los bloqueos fue parcial, ya que no impidió la circulación de vehículos que no participan en las manifestaciones.

En Sao Paulo varios conductores de transportes escolares y de microbuses se unieron a las protestas de los camioneros.

En Río de Janeiro muchos usuarios hicieron interminables filas en las gasolineras, y la huelga de transportistas impactó en el funcionamiento de escuelas, universidades, aeropuertos, mercados, bancos y de la policía judicial en todo el país.

Debido a los bloqueos de carreteras y refinerías, así como al paro laboral desde el pasado 21 de mayo, todo tipo de negocios se quedaron sin suministros.

La crisis ha afectado prácticamente a todos los sectores productivos, ya que en Brasil la mayor parte del transporte de mercancías se hace por carretera.

Las fábricas de autos de Sao Paulo tuvieron que suspender temporalmente sus actividades, mientras las compañías provedoras de agua pidieron ahorrar líquido a los usuarios por la falta de productos químicos.

La Asociación Brasileña de Comercio Exterior calculó que a causa de la paralización dejaron de exportarse productos por mil millones de dólares.

Este lunes empezaron a reanudarse las actividades, pero lentamente, reconoció el jefe de gabinete, Eliseu Padilha, quien denunció la presencia de personas que se infiltraron en el movimiento con objetivos diferenciados, esencialmente políticos.

Nuestra vocación es el diálogo, de conciliación y de entendimiento. Tengo la absoluta certeza de que en uno o dos días esta huelga cesará, tuiteó Temer.

El precio del diésel se reducirá 10 por ciento, unos 46 centavos de real por litro (equivalentes a 12 centavos de dólar por litro) según cálculos del diario O Estado de Sao Paulo.

En ese contexto, la Federación Única de Petroleros convocó a un paro de 72 horas a partir del miércoles en Petrobras, para exigir la reducción de precios del gas de cocina, de los combustibles y la renuncia del presidente de la firma, Pedro Parente, quien con el aval del gobierno de Michel Temer sumió al país en una crisis sin precedente.

Información La Jornada.

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