Turismo masivo, efecto negativo del Tren Maya: directora de Centro Campeche del INAH

Estamos seguros que la obra no nos traerá ningún beneficio, señalaron representantes comunitarios en la península de Yucatán. Foto: Elizabeth Mendizabal.

Estamos seguros que la obra no nos traerá ningún beneficio, señalaron representantes comunitarios en la península de Yucatán. Foto: Elizabeth Mendizabal.

Campeche, Cam., La propuesta de que el Tren Maya entre a la zona arqueológica de Calakmul es delicada y se deben analizar todas las variables antes de que se tome la decisión, planteó la directora del Centro Campeche del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Adriana Velázquez Morlet, al considerar que no es recomendable que las zonas arqueológicas sean sitios de visitas masivas.

En conferencia de prensa dio a conocer las actividades con motivo del 80 aniversario de la creación del INAH, entre las cuales destacan la exposición temporal Una ofrenda de Xochipilli, noches de museos, presentación de publicaciones académicas y de divulgación, programas de inclusión cultural, foros académicos y exposiciones fotográficas itinerantes.

Lo anterior, explicó, debido a que se tiene una imagen del INAH rígida y autoritaria que se opone a que algunas zonas históricas puedan incorporarse a la modernización, lo cual se puede autorizar, siempre y cuando no se atente contra el patrimonio cultural.

Sobre el Tren Maya, indicó que hasta ahora se sabe que se trabajará inicialmente en los tramos que ya existen, por ejemplo, en el de Palenque, Chiapas, a Escárcega, Campeche, mientras se hacen todos los estudios necesarios, incluso con tomas aéreas para conocer los planos y toda la información arqueológica que se requiere para el proyecto.

El INAH trabaja de manera coordinada con el Fondo Nacional de Fomento al Turismo y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas para conocer qué hay en el nuevo trazo de las vías férreas que pasarían por la reserva de la biosfera de Calakmul, y que probablemente ingrese a la zona arqueológica, como algunos han planteado, aunque no se ha tomado la decisión final.

Expuso que la afluencia a las 16 zonas arqueológicas abiertas al público y los cuatro museos en Campeche fueron visitados el año pasado por más de 308 mil personas, mientras en 2017 fueron más de 279 mil los visitantes.

Las cifras, admitió, no se comparan con la cantidad de personas que llegan a las zonas arqueológicas de Yucatán y Quintana Roo, lo cual se debe, entre otros factores, a que probablemente no se cuenta con las adecuadas vías de comunicación.

Sería uno de los pendientes que resolvería el Tren Maya; sin embargo, señaló que no se pronunciaría por las visitas masivas, sino por que la gente llegue, conozca, se eduque y salga mejor informada. El turismo masivo trae consigo otros problemas, como el ambulantaje, señaló.

Información La Jornada.

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